viernes, 20 de abril de 2012

Propaganda Soviética. El falso mito de la Rosa de Stalingrado.


Aprovecho que me encuentro corrigiendo mi nuevo libro, DEFENSORES DE LA MADRE PATRIA, para incluir nuevamente un breve fragmento de la obra, en esta ocasión se trata de parte de la biografía de la llamada ROSA DE STALINGRADO, incorrectamente, porque la traducción literal en ruso es el LIRIO DE STALINGRADO. Pero no estamos para hablar de malas correcciones, sino del hecho que le convirtió en una heroina para la Propaganda Soviética... y desde luego, es una decepción conocer la verdad... aquí un fragmento de su biografía:

Su primera victoria en solitario (y la segunda de su cuenta particular), la consiguió contra un caza alemán Messerschmitt Bf 109 pilotado por un as alemán llamado Erwin Maier. Hay que decir a este respecto que la Propaganda Soviética ha hecho creer durante muchos años que este era todo un <AS DE LA AVIACIÓN>, nada más lejos de la realidad. Erwin “solamente” había derribado 11 aviones. Para el bando soviético eso le otorgaba la aureola de <as>. También, la noticia sobre su derribo indicaba que había sido condecorado en 3 ocasiones con la Cruz de Hierro. Si eso fuera así, Maier tendría que haber sido condecorado con la Cruz de Hierro de 2ª Clase, de Primera Clase y la preciada Cruz de Caballero. Por aquella época, un piloto tenía que reunir un total de 50 victorias para poder lucir con orgullo la Cruz de Caballero, y Maier distaba bastante de esa cifra. Por lo tanto, podemos decir que la mentira de la Propaganda Soviética sobrevivió a lo largo de los años y que este <grandioso as> no era más que un simple piloto alemán que había conseguido “algunas victorias” en el Frente. Obviamente todas las fuentes consultadas afirman que Maier era un <as>. Nada más lejos de la realidad. Un nuevo misterio desentrañado por el autor de este libro. Otras fuentes aseguran que incluso Meier era nada más y menos que un barón y  que había ganado la Cruz de Caballero y que no sólo había derribado no 11, sino 30 aviones. ¡Qué fácil es engrandecer a un enemigo abatido!
Más información en DEFENSORES DE LA MADRE PATRIA. Y hablando de todo un poco, en breve, la primicia sobre el 28º Ganador de los Diamantes de la Cruz de Caballero.

miércoles, 18 de abril de 2012

- El 28º Condecorado con los Diamantes de la Cruz de Hierro. PRIMICIA MUNDIAL -




Diamantes de la Cruz de Hierro, la máxima condecoración que solamente recibieron 27 Héroes, 27 elegidos por el destino y la inmortalidad de la Historia Militar. FALSO. No existieron 27 condecorados, sino 28.

Tuve ocasión de escribir un libro sobre los condecorados con los Diamantes titulado DIAMANTES DE LA CRUZ DE HIERRO hace ya algunos años y 27 fueron las personas que allí aparecieron. Todo habría quedado ahí si mi afan por seguir investigando no me hubiera llegado a descubrir por casualidad, mientras me documentaba para otro libro, EL BÚNKER DE HITLER, esta información escondida en una biografía.

Una breve anotación que ha cambiado para siempre la Historia Militar de la Cruz de Caballero. ¿Como es posible que esa información haya pasado desapercibida durante tantos años estando al alcance de cualquier investigador? Porque, como dije anteriormente, a nadie le importa.

Afortunadamente, los pocos Historiadores y divulgadores que nos preocupamos por la Historia militar, tan denostada y despreciada por muchos eruditos y catedráticos que consideran este segmento de la Historia como "friki" e incluso de 2ª categoría, seguimos a la caza de nuevos descubrimientos.

Y la verdad, es que para mi ha significado mi pequeña consagración al estudio de la Cruz de Hierro y su historia. Me parece vergonzoso que este hecho haya pasado desapercibido, tanto por historiadores de talla mundial como por supuestos "sabios". Obviamente el testimonio en el que se sustenta mi hipótesis puede estar equivocado, pero las pruebas, lo acontecido y lo ocurrido posteriormente dan pie a que sea muy posible. Dicen que la explicación más lógica suele ser la más sencilla... pues eso es lo precisamente que ha ocurrido en este caso...

¿Como es todo? ¿Quién es ese ganador? En breve... diré de quien se trata... estad atentos porque creo que para los amantes de la 2ª Guerra Mundial es una "primicia". Desde luego, la 2ª Guerra Mundial nunca deja de sorprendernos con nuevas noticias.

- Zhúkov, el mejor estratega de la 2ª Guerra Mundial -


Mucho tiempo de retraso, y os pido disculpas por ello. Ahora voy a ser regular en las entregas de mi blog. Pido disculpas a mis escasos pero fieles lectores. ¡No os pienso decepcionar (una vez más)!

En esta ocasión os traigo a Zhúkov, uno de los mejores estrategas de la 2ª Guerra Mundial. Por una vez voy a subir su biografía completa, que aparece en mi libro DEFENSORES DE LA MADRE PATRIA.

Un cordial saludo,

Y recordad comprar libros de este humilde servidor el Día del Libro, que está a la vuelta de la esquina.


Zhukov, Gueorgui Konstantínovich, (en Ruso: Гео́ргий Константи́нович Жу́ков) nació 1 de diciembre de 1896 o el 19 de noviembre según el calendario juliano. Creció en el seno de una familia humilde, una sencilla familia campesina de la ciudad de Strelkovka, tal y como ocurriría con muchos generales y mariscales soviéticos de la 2ª Guerra Mundial en la que la Gran Purga tendría mucho que ver.
Su pueblo estaba enclavado en la provincia de Kaluga, y por lo tanto no estaba muy lejos de Moscú, a tan solo 160 kilómetros. Su infancia y juventud fueron bastante miserables, dado que la vivienda familiar era muy pequeña y estrecha, tanto que lucharía toda su vida para salir de aquel infierno. Intentaría aprender cualquier cosa que estuviera en su mano para mejorar como persona y la suerte de él mismo y de su familia. Ese afán de superación y de atravesar cualquier obstáculo sería el principal eje de su vida.
A la edad de siete años, su padre le acompañó al seminario donde realizaría un examen. Su calificación en el mismo fue extraordinaria, por lo que la iglesia le recompensaría con sendos estudios pagados durante tres años. A la edad de 9 años acompañó a su padre a Moscú, momento en el que fue testigo directo de los trabajadores que protestaban en la capital del imperio para apoyar la Revolución de trabajadores de San Petersburgo en 1905. A los once años, sus padres atravesaron una fuerte crisis económica, y por lo tanto, debió abandonar los estudios. Finalmente, y sin saber que hacer con su hijo, le enviaron a un taller de curtidores de cuero para que trabajara como aprendiz, para que si aprendiera un empleo. Durante ese tiempo, decidió estudiar por su cuenta en una escuela primaria por las noches.
El 1 de agosto de 1914 la guerra llegaba a Rusia, pues había comenzado la Primera Guerra Mundial. Su primo Alexander marchó a la guerra pero poco después regresaba de la misma con heridas y lesiones muy graves. Algunos amigos le aconsejaron no marchar a la guerra e incluso se le aconsejó que se auto-lesionara con tal de no servir en el ejército. Sin embargo, Zhukov tenía otras ideas en la cabeza. Pensando que su patria estaba en peligro se limitaba a responder: “Es mi turno. Voy a luchar lo mejor posible pues soy leal a mi país”.
El joven muchacho comenzó a ver la realidad de la guerra que su idealismo no le permitió al principio, y de hecho, el mismo comenta aquellos días en sus memorias: “Las personas con discapacidad marchaban al frente, mientras que los hijos de los ricos seguían viviendo comoda y tranquilamente, como siempre”.
También percibió en las trincheras los ánimos alicaídos de los soldados que seguían combatiendo en el frente, así como el descontento que comenzaba a cubrir todas las filas rusas, mientras que la arrogancia de los oficiales les apartaba del frente y de sus hombres para tener una clara visión de la Revolución que poco a poco iba tomando forma delante de sus ojos. Mientras tanto, comenzó a apreciar la labor de los jóvenes suboficiales y de comandantes de baja graduación que amaban a sus hombres, los cuales le devolvían esa preocupación con una excelsa confianza en su mando.
El 7 de agosto de 1915 Zhukov, ya formó oficialmente parte de las fuerzas armadas, más concretamente en una unidad de caballería, el 106º Regimiento de la reserva de Caballería, es decir, sería nombrado oficial si conseguía pasar un curso de adiestramiento Es cierto que sus orígenes eran humildes, pero su capacidad de aprendizaje y la necesidad de oficiales del ejército imperial le permitieron acceder a la Academia de Oficiales. El muchacho quedó fascinado por el aire romántico de la guerra y de su unidad. A finales de agosto de 1916, después de un año de formación, fue enviado a servir en el Regimiento 10º de Dragoneros de Novgorod y fue al suroeste del frente ruso a combatir a los alemanes. Durante los combates en los que participó sería condecorado con la cruz de la Orden de San Jorge, una importante medalla de época zarista al valor. Dos meses después de su entrada en combate resultó herido en batalla, aunque sin consecuencias graves, pues poco después fue de nuevo condecorado tras capturar a un oficial alemán de alta graduación. En febrero de 1917 estalló la Revolución y tras la abdicación del zar y de la creación del gobierno provisional el 27 de febrero, Zhukov y sus compañeros se negaron a acatar las órdenes del nuevo gobierno, por lo que se unieron a las protestas de obreros en Moscú.
Poco después, los soldados de su regimiento fueron elegidos delegados del Comité Soviético de su regimiento. El 7 de noviembre, estallaba la revolución rusa, momento en el que Lenin anunciaba la retirada rusa de la guerra. En noviembre de ese año la unidad de Zhukov quedaba disuelta. El 30 de noviembre regresaba a casa. Debajo del brazo portaba su certificado de desmovilización tras haber conseguido el rango de Teniente, así como el tifus, la enfermedad que llevaba sufriendo meses en la guerra.
En enero de 1919, Zhukov decidió unirse al ejército rojo, y se incorporó al 4º regimiento de Caballería que componía parte de la 1ª División de Moscú. Durante la guerra civil rusa, entre el ejército rojo y el blanco, él participaría en el frente del Este, en el oeste y en el Sur. En mayo y junio de 1919 su unidad combatió a los pies de los Urales contra las fuerzas opositoras de la región. De junio a agosto de 1919, formó parte de los soldados que participaron en la batalla de la ciudad de Nikolaev (Ucrania), Vladimorovka y del sur de Rusia. Después de esta campaña se uniría al Partido Comunista.
En octubre de 1919 participó en la batalla de Tsaritsyn y en otras tantas hasta resultar herido por metralla de un proyectil de artillería. Tras recuperarse de sus heridos marchó a la Academia de Oficiales de Caballería de Riazan donde superó los correspondientes cursos para convertirse en oficial. Desde diciembre de 1920 hasta agosto de 1921 participaría en la represión y control de la sublevación de las fuerzas del general Antonov. Finalmente, con la Guerra Civil casi ganada, fue condecorado con la Medalla de la Orden de la Bandera roja por la siguiente acción:
«En la batalla cercana al pueblo de Tambov Elm, en mayo de 1921, a pesar de las fuerzas enemigas atacaron con 1.500 a 2.000 hombres, el oficial Zhukov permaneció en su batallón, aguantando la embestida enemiga y luchando encarnizadamente durante 7 horas. Tras la lucha persiguió y mató a seis unidades rebeldes.».

En 1923, Zhukov fue nombrado comandante de un regimiento, y en 1930, de toda una brigada. Fue uno de los pocos oficiales que trataron de apostar fuerte por la nueva teoría de la guerra blindada. Durante aquellos años se le comenzó a conocer al ser un oficial muy planificador, rudo y muy disciplinado.
Por lo tanto, desde finales de mayo de 1923, Zhuvo era comandante del regimiento de caballería nº 39 que formaba parte de la 7ª División de Caballería. En 1924 fue enviado a Riazán para formar a los funcionarios más importantes en caballería. Al Año tendría la suerte de realizar un curso de aprendizaje militar en la Academia Militar de Berlín gracias a los tratados de intercambio de información que tenían ambos países. En Alemania llegó a entender la importancia de las unidades blindadas, por lo que nada más regresar a Rusia se convirtió en un los partidarios en apostar por las fuerzas mecanizadas. En 1929 realizaría otro curso de adiestramiento militar, y un año después en mayo de 1930, fue nombrado comandante de la 2ª Brigada de la 7ª División de Caballería.
Más tarde, fue nombrado oficial de una de las unidades situadas en Bielorrusia. Un poco más tarde fue nombrado Inspector Jefe Adjunto del Cuerpo de Caballería en 1932. Nada más terminar sus ocupaciones en su anterior destino fue nombrado comandante de la 4ª División de Caballería. Más adelante serviría como profesor en la Academia para Oficiales de Caballería. Llegaría a ser uno de los observadores militares de la Unión Soviética durante la Guerra Civil Española. Después de su corta presencia en España fue nombrado comandante de los cuerpos de caballería nº 3 y 6. En julio de 1938 era ascendido a Comandante, siendo nombrado comandante adjunto de la zona oeste. Durante ese tiempo Zhukov inculco a sus hombres su forma peculiar de trabajo: su método riguroso, una sabia gestión de los recursos y mejoró notablemente la formación de los efectivos bajo su mando. Logró modificar a 4 divisiones y por su labor con las unidades de caballería fue galardonado con una nueva Medalla, la segunda Bandera Roja que ganaba en su carrera.
Durante la Gran Purga que hubo en el ejército soviético de 1937 a 1938, Zhukov observó como sus antiguos oficiales eran ejecutados uno a uno. Como miembro del comité de Caballería tendría que haber sucumbido, pero se las ingenió para ser recibido por el propio Stalin antes de ser ajusticiado, por lo que pudo explicarle sus ideas sobre temas militares para poder continuar en su puesto (y no morir). Parece que sus ideas convencieron a Stalin, tanto que continuó en su antiguo puesto.
En mayo de 1939, las tropas japoneses llevaron a cabo algunas acciones que eran claramente provocaciones para llamar la atención del ejército soviético cerca Khalkhyn (Mongolia). El 5 de junio de 1939 Zhukov fue nombrado comandante del Primer Ejército Soviético Mongol. Del 20 de mayo hasta el 31 de agosto de 1939 realizó una serie de acciones para luchar contra los japoneses en una guerra en la que japoneses y soviéticos lucharon pero que nunca se declararon.
En una de esas escaramuzas, Zhukov consiguió matar al general japonés Komatsubara. Por primera vez podía poner en práctica todos sus conocimientos adquiridos en Alemania sobre la guerra mecanizada, por lo que usó eficientemente los tanques, las armas mecanizadas y la aviación que estuvo perfectamente coordinada con el juego de artillería soviético que ayudaría a dividir las fuerzas japonesas. Este mismo método de guerra sería más tarde utilizado por los alemanes para atacar Polonia.
Los japoneses intentaron poner a prueba la firmeza rusa de defender sus dominios. El ejército del Sol Naciente comenzó a meter presión con 80.000 soldados, 180 carros de combate y 450 aviones. Esto llevó a la decisiva batalla de Jaljin Gol. Zhúkov solicitó mayores refuerzos y el 15 de agosto de 1939 ordenó lo que parecía un ataque frontal. Sin embargo, Zhúkov había reservado a dos brigadas de tanques que ordenó que avanzaran alrededor de los flancos. Apoyados por la artillería motorizada y la infantería, las dos unidades rodearon al 6º Ejército japonés y capturaron sus suministros. En pocos días, las tropas japonesas fueron derrotadas. Las fuerzas niponas tuvieron entre muertos, heridos y prisioneros más de 61.000 bajas.
Esta victoria no sirvió para nada diplomáticamente hablando, y mucho menos estratégicamente, pues era una zona sin valor alguno. Esta campaña sirvió para que Zhukov probara diferentes estrategias que luego aplicaría durante la 2ª Guerra Mundial. Además, y este es otro factor incluso más interesante, los tanques BT entraron en acción por primera vez, y su uso en combate serviría para el posterior desarrollo de los famosos T-34.
Desafortunadamente esta impresionante batalla no se llegó a conocer fuera de las fronteras de la Unión Soviética. De haber sido así, es muy probable que los franceses hubieran encontrado alguna defensa posible para la Guerra Relámpago alemana que los fulminó en un mes. Por esta increíble acción, Zhukov recibió el título de Héroe de la Unión Soviética el 28 de agosto de 1939, días antes de que comenzara oficialmente la 2ª Guerra Mundial. En junio de 1940 fue nombrando comandante del Distrito militar de Kiev. En mayo de 1940 era nuevamente ascendido a Teniente General.
También, otro de los aspectos más desconocidos del impresionante mariscal, era su tremenda capacidad organizativa. Nombrado el 9 de junio de 1940 Comandante del Distrito Militar de Odesa, comenzó a realizar un impresionante plan para fortalecer las defensas nacionales. El 28 de junio de 1940 organizó a casi 460.000 hombres que estaban bajo su mando directo que además fueron utilizados para atacar y recuperar la Besarabia soviética que ahora se había declarado rebelde. Lucharon contra los rumanos, los cuales fueron derrotados sin contemplaciones, de tal forma que el soviet supremo controló Moldavia, Buconica y Besarabia. De esta forma, 776.000 civiles y casi 51.000 kilómetros cuadrados pasaban a formar parte de la todopoderosa URSS.
En otoño de 1940, Zhukov comenzó a dar las primeras órdenes para crear las primeras defensas fronterizas soviéticas, ahora que Rusia controlaba nuevas extensiones de terreno, como la mitad de Polonia. También se realizaron grandes entrenamientos militares para que los mandos tuvieran que aprender cómo reaccionar ante una invasión enemiga. Los ensayos resultaron ser un completo desastre y fue una clara muestra de la deficiencia del ejército soviético, tal y como ocurriría 10 meses después con la invasión alemana en la que los germanos barrieron a todas las unidades soviéticas el primer año de campaña.
Una vez terminados los ejercicios, en verano de 1940, Zhukov fue nombrado Jefe General del Ejército Soviético, pues era el mayor genio militar de los soviéticos, y el único que había demostrado iniciativa en los ensayos. Zhukov era un experto y competente mando: no solo sus observaciones en el campo de batalla eran excelentes, sino que su juicio sobre las situaciones y los movimientos de las fuerzas enemigas siempre eran acertados, era muy flexible con los movimientos, y siempre era capaz de afrontar con eficacia cualquier situación, por muy difícil que esta se tornase y por supuesto, siempre devolvía el golpe asestado al enemigo. Siempre fue partidario del avance y del uso de tanques junto con las tropas de infantería, por lo que se convertía en un general dinámico, muy apartado de las estrategias de la Primera Guerra Mundial. También tenía en cuenta la importancia de los factores geográficos y climáticos. Siempre tenía en cuenta el más mínimo detalle: comparaba a las fuerzas involucradas, la fuerza de su artillería, la capacidad de reconstrucción de zonas fortificadas, la información de los servicios de inteligencia y la logística. De esa forma nunca desarrolló un plan de combate o lucha que no tuviera claras expectativas de éxito.
Desde febrero de 1941 ya era Jefe del Estado Mayor del Ejército, y además fue nombrado Viceministro del Comité de Defensa de la Unión Soviética. Aquel comité redactó un documento llamado “Plan Estratégico para el despliegue de la Unión Soviética en caso de guerra con Alemania y sus aliados”. El plan, terminado el 15 de mayo de 1941, detallaba la siguiente información:
«Alemania ha movilizado a la mayor parte de sus tropas a nuestras fronteras y está organizando nuevas unidades de reserva. Esto nos advierte de un posible ataque puede suceder en cualquier momento. Para evitarlo, es necesario tomar la iniciativa al Tercer Reich para que, bajo ninguna circunstancia, sean capaces de desplegar unidades para atacar nuestro país y si para que nosotros podamos atacar a Alemania con el suficiente tiempo de implementación de dicho plan..».

Se dice que Zhukov y otros generales habían ideado un plan de ataque a través del Vístula y Polonia para atacar Alemania antes de que estos lanzaran su ofensiva, la llamada Operación Barbarroja, pero que este fue rechazado por Stalin. Desafortunadamente no tenemos ninguna prueba documental que avale esta hipótesis. Aún así, esta tesis no es avalada ni por la propia biografía de Zhukov.
De lo que si hay total certeza es que Zhukov pensaba que la guerra soviético-alemana era inevitable, por lo que propuso la creación de unidades blindadas independientes para satisfacer las necesidades de la guerra. Finalmente, la guerra estalló en junio de 1941. Los soviéticos no tomaron medidas hasta 24 horas después, tiempo que fue crucial para que la invasión alemana comenzara con buen pie. Se ordenaron contraataques mal organizados y a toda prisa, que por supuesto, no sirvieron para nada. Zhukov trató por todos los medios de dirigir las operaciones de combate, pero no consiguió prácticamente nada.
Zhukov fue muy temerario y fue muy crítico con las medidas tomadas, así como con la actuación de otros comandantes. Por eso fue destituido de su cargo y enviado a Leningrado para organizar las defensas de la ciudad, consiguiendo frenar el avance alemán a las afueras de la ciudad en otoño de 1941.
Estaba claro que Zhukov tenía una comprensión de las ideas de los militares alemanes. Después de estudiar la distribución de las fuerzas alemanas en el campo de batalla, él y sus colegas llegaron a la siguiente conclusión: las fuerzas blindadas alemanas se habían consumido en los ataques recientes. Dijo que los alemanes no lucharían a la derecha del frente de Moscú, sino que centrarían más sus fuerzas en el Frente del Centro y a la derecha Frente Suroeste de Kiev para tomar la ciudad.
A continuación, Zhukov propuso un plan audaz: la defensa por parte de las tropas occidentales para reforzar el Frente del Centro y el Distrito Militar de Moscú, retirando las tropas de Kiev y retirarlas al oeste del río Dniéper para evitar el cerco. Sin embargo, Stalin no estaba de acuerdo con la retirada de las tropas de Kiev. En la noche del 29 de julio, en un acalorado debate, Stalin dio una serie de órdenes para mantener la ciudad. Zhukov se quejó amargamente, indicando que Stalin no tenía la experiencia necesaria para dar aquella orden y que no contaba con toda la información y que había otros muchos generales más cualificados que él para asumir esas órdenes. Zhukov fue muy valiente, y de hecho, estas fueron sus siguientes palabras:
«Si mis compañeros piensan como el Camarada Stalin, yo no tengo ningún poder de decisión, y no tengo nada que hacer aquí. Le sugiero que me retire del cargo como Jefe del Estado Mayor del Ejército y se ponga usted al frente del mismo. ¡Aunque no creo que sea lo mejor para el paías!».

Stalin estuvo de acuerdo, aunque a Zhukov lo mantuvo como miembro de la Comandancia general del Ejército. A finales del 30 de agosto hasta el 8 de septiembre de 1941 estuvo al mando en Yelnya, donde preparó un importante contraataque contra los alemanes para dificultar su acceso a Moscú.
Tal y como ya hemos mencionado, 14 el de septiembre Zhukov es nombrado comandante militar de Leningrado en el momento en que el llamado Grupo del Ejércitos Norte de los alemanes se lanzaban contra la ciudad. En la primera semana reorganizó la línea defensiva, deteniendo y derrotando muchos ataques del ejército alemán. También tomaría medidas drásticas, como fusilar a los mandos y soldados que abandonaran sus posiciones. Zhukov ordenó a la artillería disponerla en los lugares de alta concentración de enemigos y creó densos campos de minas dispersos en las zonas de alto riesgo de ser atacadas, al tiempo que mejoró el sistema de defensa aérea para prevenir el riesgo de una invasión paracaidista.
También ordenó a los buques de guerra de la Flota del Báltico que encallaran los buques y que se unieran a la defensa de la ciudad, pues se requerían a todos los soldados para aprovechar cualquier oportunidad mínima para lanzar un contraataque. Las fuerzas alemanas concentraron poco después su ataque sobre la ciudad. Los alemanes reunieron en una ofensiva a 5.000 hombres y varias decenas de tanques para abrir una brecha en las defensas soviéticas para atacar y tomar definitivamente la ciudad, pero los cañones de la marina lograron acabar con la mitad de los efectivos alemanes incluso antes de lanzar la ofensiva.
Cuando esto ocurría, Zhukov se dio cuenta que, estimulado por la gran victoria que los alemanes habían conseguido en Kiev, Hitler ordenaría avanzar de nuevo sobre Moscú para tatar de ganar la guerra lo antes posible. Por eso, el ejército blindado de Leningrado fue enviado a Moscú para ayudar a las defensas soviéticas. Todo sucedió tal y como había predispuesto. El 21 de septiembre, Hitler ordenó detener los ataques a Leningrado. Zhukov ordenó reforzar la línea defensiva, además como evacuar la planta industrial de la ciudad y reorganizar a sus unidades. También, dada la pasividad alemana, ordenó una serie de contraataques que aliviaron el asedio sobre la ciudad.
Después de estabilizar temporalmente el frente de Leningrado, lo suficiente como para resistir un asedio, 8 de octubre fue enviado a Moscú. Lo primero que hizo fue reestructurar todas las unidades bajo un único mando, pues se encontró que las unidades estaban totalmente desorganizadas y descoordinadas para realizar cualquier ataque o defensa conjunta, algo que sería vital para la posterior defensa de la ciudad. Después, se puso en contacto con todas las fuerzas militares que estaban bajo asedio alemán y tras estudiar y analizar las debilidades de las tropas alemanas les guió para hacer frente al enemigo de forma mucho más eficaz. Gracias Zhukov los ataques alemanes comenzaron a consumir más recursos y hombres, de tal forma que os ataques enemigos eran cada vez más débiles.
El 15 de noviembre los alemanes consiguieron abrir una brecha en las solidas defensas que rodeaban la ciudad de Moscú de tal forma que llegaron a estar a tan solo 20 kilómetros de Moscú. Zhukov realizó entonces un astuto y peligroso plan. Retiro todas sus fuerzas del centro y reforzó con ella los flancos de la brecha que los alemanes habían conseguido. Las fuerzas soviéticas contraatacaron e hicieron retroceder al enemigo el 6 de diciembre de 1941.
Mientras eso ocurría Zhukov ordenó un poderoso contraataque a pesar de estar en inferioridad numérica, consiguiendo grandes avances, pues en tan sólo dos meses consiguió eliminar a casi 600.000 efectivos enemigos a un coste bastante elevado, pero consiguiendo de forma definitiva desalojar a los alemanes de la región de Moscú y de sus alrededores, dejándolos a 100 kilómetros de la capital. Era la primera vez en la Segunda guerra Mundial que los alemanes eran completamente derrotados. De esta forma Rusia, y Zhukov, destruyeron para siempre el mito de la invencibilidad alemana, y se fortaleció en toda Europa la alianza antifascista contra Hitler y los aliados de Alemania. Zhukov se convirtió, por ende, en el salvador de Moscú, por lo que se convirtió en toda una celebridad en el país soviético. En la celebración de la victoria, Stalin elogió públicamente la figura del general que estaba en boca de todos en ese momento:
«El Partido y la Patria nunca podrán olvidar el esfuerzo de este comandante soviético que ha trabajado para proteger nuestra nación. Los nombres de estos generales que han ganado el respeto nacional y han salvado nuestra patria serán recordados por la historia y su nombre será grabado en letras de oro para que su nombre resuene durante cientos de años. En el campo de batalla, se ha librado una batalla que no ha sido para nada trivial, el campo de batalla de la guerra de Moscú. Y el nombre del camarada Zhukov, representado por la victoria, estará permanentemente relacionado con esta batalla.».

Este año, de nuevo como responsable de la Comandancia General del Soviet Supremo, ordenó realizar cuatro grandes ofensivas, siendo la más importante la llamada Operación Marte, que tendría lugar entre el 25 de noviembre de 1942 y el 20 de diciembre de 1942.
En febrero de 1941, el contraataque de los soviéticos empezó a flaquear en las cercanías de Moscú debido a que Alemania había aumentado su número de tropas enviadas desde Europa Occidental. Zhukov continuó atacando a pesar de la falta de refuerzos y municiones, lo que llevó a varios éxitos moderados de los soviéticos para liberar la presión sobre algunos asedios. Se realizaron dos poderosas campañas entre enero y abril y entre julio y octubre de 1942 para aliviar el peso del asedio de algunas unidades soviéticas. Se perdieron 193.683 soldados, lo que era el 24,93% de las fuerzas soviéticas en aquella zona y el 56,1% de los soldados soviéticos asediados.
La Operación Marte de los soviéticos se llevó a cabo en el mismo momento en el que los alemanes estaban llevando a cabo la primera fase de la Operación Urano. Zhukov preparó y ordenó estar preparados a todas las unidades del frente. En ese crucial momento fue nombrado máximo responsable de las tropas de Stalingrado. Se trató de rodear al 9º Ejército alemán, pero las tropas soviéticas no lo consiguieron. En aquellas luchas, el ejército soviético había perdido 215.000 hombres entre muertos y heridos, sin contar con 315 tanques y vehículos diversos, así como decenas unidades de artillería propulsada. Según Zhukov, la Operación Marte tenía el siguiente objetivo estratégico:
«Esta operación tiene como intención desviar tropas y refuerzos de las tropas alemanas que ahora mismo sostienen su fuerza principal enviando elementos adicionales al Frente de Stalingrado para garantizar el éxito de la lucha contra nuestras fuerzas.».

De esa forma y de un plumazo Zhuvoz resolvía la derrota como “un mal necesario” para fortalecer la posibilidad de victoria en Stalingrado. ¿Es eso cierto? Sin duda no fue así, pues algunos historiadores señalan que fue el mayor fracaso del mariscal. En cambio, otros, como el general Isaev, apoyan la tesis que Zhukov defendió:
«Además de causar los efectos de los eventos localizados en la batalla del 12 de noviembre de 1942 en la operación Marte, también se vio afectado al proceso de las hostilidades de 1942. En el invierno de 1942, el General del 9º Ejército, Walther Model, quedó atrapado en Rzhev. En el verano de 1943 había quedado completamente agotado por lo que no pudo continuar con sus hombres.».

Además de dichas operaciones, fue co-responsable de la defensa en el frente de Stalingrado junto con el Jefe del Estado Mayor A. M. Vasilevssky, el cual desarrolló la llamada Campaña Urano que puso en práctica desde comienzos de octubre de 1942.
El plan para la Operación Urano, la gran contraofensiva soviética contra el 6º Ejército, tuvo una gestación extrañamente larga, si no tiene en cuenta la peligrosa paciencia de Stalin el anterior invierno. Pero esta vez su deseo de venganza contribuyó a controlar su ímpetu.
La idea original se remontaba al sábado 12 de septiembre, cuando Zhukov fue llamado por Stalin después de los fallidos ataques al norte de las fuerzas de Paulus. Vasilevski, el jefe del estado mayor, estaba también presente. Allí, en el despacho del dictador soviético Zhukov tenía que explicar porque la ofensiva anterior no había funcionado. Él se concentró en el hecho de que los tres ejércitos con menor fuerza combativa enviados al ataque habían carecido de artillería y tanques. Stalin exigió saber lo que era necesario. Zhukov replicó que deberían conseguir otro ejército con toda su potencia de combate, apoyado además por un cuerpo de tanques, tres brigadas blindadas y al menos 400 piezas de artillería, todo ello respaldado por un ejército aéreo. Vasilevski se mostró de acuerdo. Stalin no dijo nado. Alzó el mapa marcado con las reservas del ejército rojo y comenzó a estudiarlo. Ambos generales se retiraron a un rincón del salón mientras murmuraban entre sí, hablando del problema. Coincidían en que debía encontrarse otra solución.
Stalin poseía un oído muy aguado, y al escucharles, preguntó:
-<¿Y que significa “otra solución”? Vayan al estado mayor general y reflexionen con mucho cuidado qué debe hacerse efectivamente en el área de Stalingrado.>
Zhukov y Vasilevski regresaron a la noche siguiente. Stalin no perdió el tiempo sino que directamente les preguntó que traían y quien hacía el informe.
-Cualquiera –replicó Vasilevski-. Somos de la misma opinión.
Los dos generales habían pasado el día en la Stavka, estudiando las posibilidades y la proyectada creación de los nuevos ejércitos y cuerpos blindados para lodos meses siguientes. Cuanto más miraban el mapa del saliente alemán con los dos flancos vulnerables, más se convencían de que la única solución digna de considerar era una que variara la situación estratégica en el sur de modo decisivo.
La ciudad de Stalingrado debería ser defendida con una batalla desgaste, con sólo las tropas suficientes para mantener viva la defensa. No debían desperdiciarse formaciones y hombres en contraataques menores, a no ser que fueran absolutamente necesarios para impedir al enemigo que tomara todo el margen occidental del Volga. Entonces, mientras los alemanes se concentraban enteramente en capturar la ciudad, la Stavka reuniría secretamente nuevos ejércitos detrás de las líneas enemigas para un gran cerco, utilizando profundas acometidas más allá de la punta del vértice.
Stalin mostró primero muy poco entusiasmo. Temía que pudieran perder Stalingrado y sufrir de nuevo un duro golpe que volviera a humillar al ejército rojo, a no ser que hicieran algo enseguida. Sugirió un compromiso, situando los puntos de ataque mucho más cerca de la ciudad, pero Zhukov respondió que el grueso del 6º Ejército también estaría mucho más cerca y podría ser desplegado otra vez contra las fuerzas que lo atacaban. Finalmente, Stalin vio la ventaja de esta operación tan ambiciosa.
La gran ventaja de Stalin frente a Hitler era su carencia de vergüenza ideológica. Después de los desastres de 1041, no tenía el menor reparo en revivir el pensamiento militar ridiculizado de los años veinte e inicios de los treinta. La teoría de las operaciones en profundidad con ejércitos de choque mecanizados para aniquilar al enemigo no tenía ya que permanecer en la clandestinidad como un culto prohibido.
En la noche del 13 de septiembre, Stalin dio a este plan a los dos hombres para que implantaran un régimen de la más estricta reserva. Nadie, fuera de nosotros res, debe saber de esto por ahora. La ofensiva se llamaría, como bien menos dicho, Operación Urano. nZhukov no era sólo un gran planificador, sino que era el mejor ejecutor de planes. Incluso Stalin se sentía impresionado por su implacabilidad en la persecución de un objetivo. Zhukov no quería repetir los errores de inicios de septiembre con los ataques al norte de Stalingrado, utilizando tropas sin entrenamiento y mal equipadas. La atarea de entrenamiento era norme. Zhukov y Vasilevski enviaron divisiones del ejército e reserva, tan pronto como estaban formadas, a las zonas relativamente tranquilas del frente para entrenarlas bajo el fuego enemigo. Esto también tenía la involuntaria ventaja de confundir a la inteligencia militar alemana. El coronel Reinhard Gehlen, el jefe sumamente enérgico pero sobrevalorado de la Fremde Heere Ost, comenzó a sospechar que el ejército rojo estaba planeando una gran ofensiva de distracción contra el grupo de ejércitos del centro.
La ofensiva de Stalingrado de inició el 19 de noviembre de 1942 y terminó el 2 de febrero de 1943. Durante aquella gran ofensiva, Zhukov ordenó varias acciones conjuntas, mientras que el Mariscal Vasikevski llevaba a cabo una operación coordinada desde el sudoeste del rio que dividía la ciudad. Esta batalla en los bordes del río Volga se convirtió en el punto de inflexión del Frente del Este y en la Segunda Guerra Mundial, al menos en el teatro europeo. Zhukov sería condecorado por esta acción, pero no a la altura que él esperaba. De hecho quiso llevarse todo el mérito para si mismo, tanto que el mismo Stalin llegaría a opinar al respecto:
«Contrario a los reclamos de Zhúkov, no tiene ninguna relación con los planes de liquidación del grupo de tropas alemanas de Stalingrado; se sabe que el plan se desarrolló e inició para ser implementado en el invierno de 1942, cuando Zhúkov estaba con otro frente, lejos de Stalingrado.».

Es cierto que Zhukov fue padre de las operaciones, pero él no las llevo a cabo en su mayor parte, dado que todo este peso recayó en el mariscal Vasikevski. Hay una interesante anécdota al final del asedio de Stalingrado. Cuando el consejo de estado estaba reunido en Moscú sobre quien tenía que acabar con las tropas alemanas que aún resistían en Stalingrado, Stalin dijo una de sus frases más conocidas:
- ¿A quién encargaremos la aniquilación final del enemigo? –preguntó Zhukov. Alguien mencionó a Rokossovski. Stalin preguntó a Zhukov lo que pensaba.
- Yeremenko se sentirá muy ofendido.
- No somos niñas de secundaria –repuso Stalin-. Somos bolcheviques y debemos poner a los jefes valiosos al mando.
La gran victoria del ejército soviético en el río Volga se convirtió en el punto de inflexión de la Segunda Guerra Mundial en los campos de batalla europeos. El 17 de marzo, Zhukov fue enviado rápidamente para combatir en la zona de Kursk ante las fuerzas alemanas que allí se estaban congregando. Bajo su mando logró realizar un contraataque a los alemanes en la región norte de Kharkov. El 8 de abril escribió un telegrama a Stalin que decía lo siguiente:
«La situación en la región es compleja dado que el enemigo tratará de cortar, rodear y destruir las fuerzas soviéticas y los ejércitos del centro que se encuentran en Voronezh.Ahora mismo mientras los alemanes se congregan en dirección a Belgorod, en Karkov se concentraron 17 divisiones de tanques, la mayoría de ellas compuestas por los nuevos tanques Tiger I, los Panther mejorados, Jagdpanzer IV y algunas armas anti tanque, así como piezas autopropulsadas Marder II y Marder III. […] Creo que en los próximos días, realizar una ofensiva no es lo más razonable. Es mejor luchar contra el enemigo y que se consuma en nuestras líneas de defensa, para destruir el mayor número de tanques posible. A continuación podrán entrar en acción nuestras unidades de reserva que están frescas y lanzar un amplio contraataque que podrá acabar con la fuerza principal del enemigo.».

En enero de 1943, Zhukov fue el responsable de la primera ruptura del bloqueo alemán sobre la ciudad de Leningrado y la gran victoria obtenida en el Kursk debilitó la de forma permanente la Guerra Relámpago alemana en las campañas de verano.
Poco después de liberar Leningrado en enero de 1944 lideró ya de forma absoluta la contraofensiva soviética de 1944. Se consiguió tomar toda Prusia y expulsar de forma permanente a los alemanes de territorio soviético, y todas las ordenes, embolsamiento y aniquilación del Ejército Central alemán fue obra de las estrategias de Zhukov. Por eso, el 29 de julio de 1944 era condecorado de nuevo con Título de Héroe de la Unión Soviética.
Y aún tendría más momentos de gloria, pues fue el responsable de la Operación Gagration, esto es, el asalto final soviético sobre Alemania y la toma de la ciudad de Berlín tras la famosa Batalla de Berlín, consiguiendo ser el primer comandante de la zona de ocupación soviética en Alemania. Su momento de mayor gloria militar tendría lugar el 9 de mayo de 1945, cuando el Mariscal alemán Wilhelm Keitel firmaba ante su presencia el acta de rendición de la Alemania nazi ante los soviéticos.
¿Y cómo fue aquel memorable momento que pasaría a la posteridad? El escritor Konstantin Simonov fue testigo del drama final de Berlín. A finales de la mañana del 8 de mayo, se hallaba tumbado en una zona de hierba en el aeródromo de Tempelhof, que a la sazón se encontraba despejado de aviones alemanes destrozados. Una guardia de honor soviética de trescientos soldados recibía instrucciones de cierto coronel que los hacía presentar armas una y otra vez.
Entonces llegó el segundo de Zhukov, el general Slokolovsky. El primer aeroplano no tardó en aparecer. Andrei Vyshinsky, abogado de la acusación en los juicios propagandísticos celebrados en Moscú se había convertido en viceministro de Asuntos Exteriores, y arribó con su séquito de diplomáticos soviéticos a fin de actuar de supervisor político de Zhukov.
Una hora y media más tarde aterrizó otro avión Dakota. En su interior viajaba el comandante supremo de las fuerzas aéreas Tedder, segundo de Eisenhower a la par que su representante, y el general Carl Spaatz, comandante de las fuerzas aéreas estadounidenses desplazas a Europa. Tedder, según anotó Simonov, era delgado, joven y dinámico, que sonreía a menudo, de modo forzado y llevó al grupo a donde se hallaba la guardia de honor.
Aún había de aterrizar un tercer avión. De su interior salieron Keitel, el almirante Friedeburg y el general Stumpff, que representaba a la Luftwaffe. El general Serov corrió a recibirlos y los escoltó hacia el lado opuesto al que ocupaba la guardia de honor por que nadie pensara que se hallaba allí para darles la bienvenida. Keitel insistió en ir el primero. Vestía uniforme completo y caminaba a grandes zancadas, con la vara de mariscal en la mano derecha y la mirada fija de forma deliberada al frente.
Las jóvenes soldados de aire elegante encargadas del tráfico, tocadas con boinas echadas hacia atrás y provistas de metralletas colgadas al hombro, habían detenido a todos los vehículos para permitir a los coches oficiales paso franco al nuevo cuartel general de Zhukov, situado en Karlshorst. La caravana de coches oficiales levantaba espesas nubes de polvo ante la mirada atenta de los alemanes que la observaban desde las calles transversales y los cruces. Simonov intentó imaginar qué debían de estar pensando al ver pasar a sus generales, conscientes de que se dirigían a firmar la rendición definitiva.
Poco antes de la medianoche entraron los representantes de los Aliados en la sala situada en el edificio de dos plantas que había albergado los comedores del Colegio Alemán de Ingeniería Militar de la ciudad. El general Bogdanov, comandante del 2º ejército blindado de guardias, y otro general soviético se sentaron por error en los lugares reservados a la delegación alemana. Uno de los oficiales del Estado Mayor se lo hizo saber al oído, y ambos se levantaron de un salto, como si les hubiese mordido una serpiente y se fueron a sentar se otra mesa. Los periodistas y cámaras de los noticiarios occidentales se comportaban, al parecer, como desequilibrados. Desesperados por encontrar una posición privilegiada, apartaban de un modo brusco a los generales e intentaban avanzar a empellones tras la mesa principal, colocada bajo las banderas de los cuatro Aliados. Por fin tomó asiento el mariscal Zhukov. Tedder se situó a su derecha; los generales Spaatz y De Lattre de Tassigny, a su izquierda.
Entonces se hizo pasar a la delegación alemana. Friedeburg y Stumpff presentaban un aspecto de resignación. Keitel hacía lo posible por parecer imperioso y lanzaba de cuando en cuando una mirada despectiva a Zhukov. Simonov pudo imaginar la ira que debía de bullir en su interior. Otro tanto le sucedió a Zhukov, que además paró mientes en las manchas rojas que tenía el alemán en el rostro. Los documentos de la rendición se colocaron sobre la mesa principal. El primero en firmar fue Zhukov, a quien siguieron, en este orden, Tedder, Spaatz y el general De Lattre. Keiltel estaba sentado con la espalda muy erguida y los puños crispados. Por momentos, iba echando cada vez más hacia atrás la cabeza. A sus espaldas había un oficial alemán de estado mayor llorando sin mover un solo músculo de su rostro.
Zhukov se puso en pie y dijo: , indicó en ruso. El intérprete tradujo sus palabras, aunque Keitel señaló con un gesto de impaciencia que lo había en tendido y que debían acercarle el documento. El mariscal soviético, empero, apuntó con el dedo al final de su mesa y dijo al intérprete: .
Keitel se levantó y caminó hacia donde le habían indicado. Con un ademán aparatoso, se quitó el guante antes de recoger la pluma. Era evidente que ignoraba por completo que el jefe soviético que miraba por encima de su hombro mientras firmaba era el representante de Beria: el general Serov.
Keitel volvió a colocarse el guante y regresó a su lugar. Entonces le tocó el turno a Stumpff, y por fin, a Friedeburg.
, anunció Zhukov. Los tres aludidos se pusieron en pie. Keitel, , levantó por todo saludo su bastón de mariscal antes de girar sobre sus talones. Cuando la puerta se cerró tras ellos, dio la impresión de que todos los presentes espiraban al unísono: la tensión se relajó de modo instantáneo. Zhukov sonreía, al igual que Tedder. Todos comenzaron a hablar en tono alegre y a chocar las manos. Los oficiales soviéticos se daban grandes abrazos de oso. La fiesta que siguió al acto, en la que no faltaron las canciones ni las danzas, se prolongó hasta el amanecer. El propio mariscal Zhukov bailó la Russkaya, lo que provocó sonoros vítores de parte de sus generales. Desde el interior podían oír las explosiones que se producían en toda la ciudad a medida que los oficiales y soldados hacían estallar la munición que les quedaba contra el cielo nocturno a modo de celebración. La guerra había terminado en Frente Occidental.
El 1 de junio de 1945 sería de nuevo condecorado con el Título de Héroe de la Unión Soviética por la toma de Berlín y por su importante papel jugado en el final de la 2ª Guerra Mundial en Occidente. Como el comandante militar soviético más importante que había tenido la Gran Guerra Patriótica, Zhukov lideró el Desfile de la Victoria en la Plaza Roja de Moscú en 1945 montando en un poderoso semental blanco.
Zhukov adquirió una gran importancia en la Unión Soviética, pero los celos que Stalin sentía por el famoso Mariscal sirvieron para que este sirviera en puestos de poca responsabilidad e importancia, aportándolo así de forma más que descarada del poder.
De esta forma, Stalin se garantizaba que no se oyera hablar de Zhukov, y así, pensaba, conservaría el poder. A la llegada de Nikita Jruschov al poder volvió a disfrutar de su antigua posición y además fue nombrado Ministro de Defensa de la URSS en 1956, aunque por poco tiempo era cesado por no compartir la importancia de las armas nucleares en el nuevo esquema militar del Ejército Rojo. Su popularidad consiguió sobrevivir a luchas políticas, y fue una de las figuras más importantes de Gran Guerra Patriótica. Hay que decir que previamente a ser nombrado Ministro de Defensa recibió su cuarto título de Héroe de la Unión Soviética con motivo de su 60 cumpleaños. Como ya hemos dicho se convirtió en miembro del Comité Central del Partido Comunista a la muerte de Stalin, siendo el militar de más alta graduación en el mismo. Se convirtió en un símbolo de la fuerza de la nación, y muchos soviéticos le consideraban la personificación de las fuerzas armadas soviéticas. Su popularidad era demasiada, tanto que preocupó a la KGB y al Khruschev. De hecho se atrevió a pedir al líder del Partido comunista que condenaran los crímenes de Stalin durante la Gran Purga, así como la rehabilitación de otros grandes generales que habían caído en desgracia. Tuvo grandes enemistades dentro del Partido, lo que le precipitó su caída más adelante.
Más adelante hubo un golpe político para derrocar a Khrushchev, pero este se mantuvo gracias a la resolución de Zhukov. Incluso algunos golpistas trataron de movilizar incluso al ejército, pero Zhukov fue resolutivo:
«El ejército está en contra de esta resolución, y no se moverá ningún tanque sin mi ordenes.».

Por supuesto esto le valdría posteriormente la caída en desgracia, y fue obligado a retirarse a la edad de 62 años. Todo esto ocurrió en el momento en el que participaba en un viaje organizado en Yugoslavia por el Mariscal Tito. Khrushchev, al que Zhukov apoyó desde un primer momento no movió un solo dedo por ayudar a su viejo aliado, sencillamente porque era hora de “remover” del poder a los miembros de la llamada “vieja guardia”.
Retirado del gobierno, Zhukov se retiró del mundo de la política. Aún así mantuvo una agenda apretada por viejos camaradas y ciudadanos que pagaban por sus visitas y compañía. En septiembre de 1959, durante una vista a los Estados Unidos, Khrushchev le dijo al presidente de los Estados Unidos, Eisenhower, que al mariscal, ya retirado, Zhukov le encantaba pescar, y por ello Eisenhower le envió un juego de pesca a su viejo amigo. Zhukov utilizaría el regalo durante toda su vida. De hecho, fue tal la amistad que ambos compartieron, que en 1969, fue el funeral de Eisenhower, marchó a la cabeza de la delegación soviética con el permiso de Brezhnev, el Presidente del Partido Comunista en aquellos años.
En 1958 comenzó a escribir sus memorias en las que trabajaría muchos años. Poco apoco la enfermedad fue asolando su cuerpo, y enfermó del corazón. En 1967 tuvo una apoplejía y fue hospitalizado hasta junio de 1968, para recibir a continuación tratamiento en su propio domicilio, así como los cuidados de su segunda esposa. Sus memorias serían publicadas 1969 y se convirtieron en un importante best-seller.
Finalmente, Zhukov murió el 18 de junio de 1974 a causa de una nueva apoplejía que acababa con la vida del condecorado militar. Sus cenizas serían enterradas en el muro-necrópolis del Kremlin, el lugar reservado a los generales y héroes más brillantes de la Unión Soviética, y posteriormente, de la Confederación Rusa.