viernes, 24 de enero de 2014

Wittmann, Michael: El tanquista más mítico de la 2ª Guerra Mundial


Estimados amigos,


     Hoy hablamos del tanquistá alemán más famoso de la 2ª Guerra Mundial gracias a la Propaganda del Tercer Reich, una propaganda tan importante que hoy incluso pervive, haciendo creer al público en general que Michael Wittmann fue el mejor tanquista de la Guerra. Por supuesto que NO es cierto, dado que hubo gestas a bordo de su Tiger que fueron más que superadas por otros tanquistas. Su hazaña más famoso no está exenta de mérito en aquel pueblo francés, pero hay que recordar que otros Tigers lucharon contra columnas enteras aliadas en solitario, mientras que Wittmann estaba apoyado en esa acción por sus compañeros.

     Por desgracia ese hecho es ignorando por muchos aficionados a la 2ª Guerra Mundial, y encumbran a Wittmann como el mejor as tanquista. Sus cifras, infladas por la Propangada, se han convertido en una "verdad universal" y todos defienden esos datos falsos a capa y espada. Hoy hablamos de este héroe de luces y sombras. FRAGMENTO DE LA OBRA CABALLEROS DE LA CRUZ DE HIERRO.

Wittmann, Michael fue comandante de tanques de la Waffen-SS. Wittmann llegaría a alcanzar el rango de Capitán, y sin lugar a dudas, se puede decir que fue uno de los héroes más importantes de la Alemania nazi durante la Segunda Guerra Mundial, llegando a ser considerado todo un «as» tanquista.

«Wir Werden Sieger, durch unsren Tiger»

(Saldremos victoriosos, gracias a nuestros Tigres)

Esta frase ejemplifica la confianza que poseían los soldados alemanes en su tan afamada arma. Tanto miedo despertaba en los aliados, que cada soldado americano novato creía que todo Panzer alemán era un Tiger. Sin duda, fue el primer vehículo armado alemán que realmente dejo atrás a cualquier tanque aliado, incluyendo a los poderosos T-34, un monstruo de 50 toneladas de acero. Las historias que se derivaron del encuentro de las fuerzas aliadas con estas temidas bestias metálicas, quedaron convertidas en leyendas, llenas de miedo y sangre. Los increíbles Shwere Abtilung (Batallones Pesados) nos brindaron algunos de los mejores tanquistas que nos ha dado la Historia, y sobre todo el más recordado de ellos: Michael Wittmann. 
Cuenta en su haber con la destrucción de 138 tanques y 132 cañones antitanque, junto con un número desconocido de otros vehículos blindados, lo que hace de Wittmann uno de los mejores tanquistas de Alemania, junto con Johannes Bolter, Ernst Barkmann, Otto Carius y Kurt Knispel que era el piloto Panzer alemán que más tanques destruyó (168). 

Michael Wittmann nació el 22 de abril de 1914 en la aldea de Vogelthal, en la región del Alto Palatinado de Baviera. Fue el segundo hijo del granjero Johann Wittmann y de su esposa Úrsula. Tenía un hermano (Johann) y tres hermanas (Franziska, Anni y Theresa). Estudio hasta los 16 años y al terminar sus estudios ayudó en el trabajo de la granja familiar. Un año espués de la ascensión de Hitler al poder, la vida de Wittmann cambiaría radicalmente. En febrero de 1934, con 19 años, se unió el Servicio de Trabajo Voluntario, el FAD (Freiwillige Arbeitsdien), y el 30 de octubre de 1934 se unió al ejército alemán, al Regimiento de Infantería con sede en Freising, en Munich, y con el tiempo alcanzó el rango de Cabo. Aquí empezó a tomar contacto con los blindados, aunque fuera con un Panzer I, y así comenzó su fascinación por ellos. En octubre de 1936, a los 22 años de edad, Wittmann se unió a la Allgemeine-SS, un cuerpo de élite de operaciones especiales. El 1 de abril 1937, menos de seis de meses después de su ingreso, Wittmann fue elegido para el SS-Verfugungstruppe (SS-VT), la rama militar de las SS (lo que se convertiría en las Waffen-SS). Ingresó como recluta de la 17º Kompanie en la Leibstandarte-SS Adolf Hitler, y el 5 de abril empezó el entrenamiento en los cuarteles de Lichterfelde en Berlín.

El entrenamiento inicial era duro, y los nuevos candidatos tenían que pasar unas exigentes pruebas físicas y médicas: el listón era extraordinariamente alto, y un buen número de candidatos era rechazados. La división Leibstandarte-SS Adolf Hitler (LSSAH) fue la primera división que formó las SS-VT, a partir de la guardia personal de Hitler, el (Stosstrupp Adolf Hitler). Los estándares del reclutamiento, que ponían énfasis en las cualidades físicas y la disposición de la documentación ancestral apropiada, eran mucho más altos que para cualquiera de las otras unidades de las Waffen-SS. Muchos oficiales se quejaron amargamente por estas reglas, muchas de las cuales rozaron el ridículo. Por ejemplo, si Wittmann hubiera querido ingresar en cualquier fase posterior, habría sido rechazado por su altura. 

Wittmann entró en la LSSHA como SS-Mann, el equivalente a Gefreiter en la Wehrmacht. Su entrenamiento inicial fue como tripulante de blindado, y como parte de este entrenamiento le introdujeron a una patrulla de vehículos ligeros de reconocimiento, incluyendo el Sd. Kfz. 222 y Sd. Kfz. 232. El 9 de noviembre hacia su juramento en el Feldherrnhalle, en Munich, al mismo tiempo que era promovido al rango de SS-Sturmmann. 

Al año siguiente participó en la ocupación de Austria con un pelotón de blindados, que seguía con su incorporación al Reich, con el resto de la LSSHA y más tarde, ocho meses después, también intervendría en la anexión de los Sudetes. El 20 de abril de 1939 sería ascendido al rango de SS-Unterscharführer.

Su primera experiencia de combate se produjo en la campaña polaca, seguida de la Batalla de Francia, ya como comandante de la división, que recibió seis de los nuevos cañones de asalto Sturmgeschütz III Ausf. A (Stug III) autopropulsados y armados con un cañón de 75 mm KwK (Kampfwagenkanone) montado sobre un chasis del Panzer Kpfw. III. Mientras estaba en Metz, en la campaña francesa, a Wittmann le ofrecieron la oportunidad de entrenar con el nuevo vehículo y, tras probarlo a fondo, fue elegido como comandante de uno de ellos. Wittmann aceptó inmediatamente y empezó el proceso para seleccionar a su tripulación. Al final eligió como artillero al Rottenführer Klinck, experto en el uso de Panzer I y II, como conductor al Rottenführer Koldenhöff y como su cargador al Rottenführer Petersen. 

Finalizado el entrenamiento con los Stug III, en abril de 1941 interviene en los Balcanes («Operación Marita») donde la LSSHA proporcionó apoyo a la 9ª División Panzer para el asalto a la ciudad de Skopje, en Yugoslavia, como punta de lanza. La campaña yugoslava de la LSSHA terminó en una semana y la división fue enviada a Grecia donde ya sería una autentica unidad de combate y de la que ya formaban parte oficiales como Kurt «Panzer» Meyer, que se haría famoso por el asalto al paso de Klissura. Michael Wittmann y su equipo de StuG III también jugaron su parte en este asalto y el posterior empuje hacia el lago Kastoria, asistiendo a la captura de 12.000 hombres de la 13ª división griega tras pulverizar el campo griego. Atenas finalmente fue tomada a finales de abril. Después de tres semanas de campaña, Alemania había conquistado Grecia.

Wittmann y su unidad fueron enviados a Checoslovaquia para efectuar una revisión, pero no estarían parados por mucho tiempo, ya que pronto Wittman fue enviado al Frente del Este para para participar en la invasión de la Unión Soviética. 

La «Operación Barbarroja», la invasión alemana de Rusia, empezó el 22 de junio de 1941 y Wittmann no tardaría mucho en intervenir en ella. El 12 de julio, el StuG III de Wittmann fue requerido para moverse a una posición ventajosa en una colina, señalada como punto 65.5. Después de alcanzar su objetivo, el Rottenführer Klinck, artillero de Wittmann, divisó tanques enemigos que se acercaban rápidamente. Después de buscar una posición que ofreciera ventaja visual adicional, dieciocho tanques T34/76 fueron avistados, un grupo de doce y otro grupo de seis. Después de ordenar a su conductor Koldenhöff llevar el vehículo de nuevo al lado izquierdo de la colina, Wittmann preparó a su equipo para el combate colocándose para encontrarse con los T-34/76 de frente. El primero fue alcanzado con un impacto directo del cañón 75 mm KwK. Como el Stug III no tenía torreta móvil, toda la responsabilidad fue puesta en el conductor Koldenhöff, que con habilidad consumada colocó rápidamente el vehículo en una posición ventajosa conveniente que permitió al artillero Klinck lograr hacer de nuevo blanco en otro T-34/76 que explotó envuelto en llamas. 

En pocos segundos, el cargador Petersen había metido otro proyectil en el cañón. Después de un impacto cercano a otro T34/76, Wittmann maniobró para alcanzar el borde de un pequeño bosque y planear su siguiente movimiento. Mientras realizaba un reconocimiento rápido a pie, Wittmann vio un tercer vehículo enemigo y sonó una explosión. Después de la polvareda se encontró con el T34/76 destruido. La iniciativa de Klinck y sus habilidades en la observación y de la artillería habían sido decisivas. Mientras que ambos vehículos se habían encontrado simultáneamente, el artillero de Wittmann había estado bastante más alerta en localizar, avistar y golpear el blanco. Al volver a su cúpula, Wittmann fue el primero en felicitar a su experto artillero.

Wittmann acabó con seis T-34/76 ese día (también demostró su valentía al salvar de las llamas a tres de los tripulantes del último tanque ruso destruido), ganando la Cruz de Hierro de Segunda Clase. Cuando Dietrich le preguntó si tenía alguna petición especial, le dijo que se les diera asistencia médica a los tres soldados rusos. 

Wittmann siguió su campaña exitosa con la LSSHA hasta la caída de Rostov el 20 de noviembre de 1941. 
Después de un año en Rusia volvió a Baviera a la Junkerschule, la academia militar de las SS en Bad Tölz, para realizar otro curso, mucho más duro que el anterior, encaminado a mantenerle siempre al límite de sus capacidades y habilidades. 

El entrenamiento concluyó el 5 de septiembre, y Wittmann fue destinado al batallón de reemplazo de los SS Panzer en Weimar en Padeborn, como comandante de pelotón. El 21 de diciembre de 1942, ya como SS-Untersturmführer, fue enviado a Francia a entrenarse con el nuevo tanque Panzerkampfwagen VI Ausf. H/E, el archifamoso Tiger, armado con el potente cañón de 88 mm L/56 KwK 36. Al igual que la vez anterior, debió elegir su tripulación que acabó siendo formada por el Rottenführer Balthasar «Bobby» Woll como artillero, el Rottenführer Karl Berges como cargador, el Rottenführer Gustav «Gustl» Kirschmer como conductor y el Rottenführer Herbert Pollmann como operador de radio y de la MG-34. Las tripulaciones de los Tiger podían sufrir cambios con el tiempo y las bajas, pero Wittmann siempre quiso que Woll fuera su artillero. La Leibstandarte volvió al frente ruso en enero de 1943 con el recién creado I. SS Panzerkorps en el que también se integro a la II. Panzerdivision «Das Reich» y la III. Panzerdivision «Totenkopf». Wittmann empezaría la campaña como comandante de un pelotón ligero formado por Panzer III Ausf. J.

No sería hasta principios de abril cuando recibiría el nuevo Panzer Kfw. VI Tiger y la compañía sería rebautizada como 13ª Kompanie. El Tiger que Wittmann mandó en la batalla de Kursk era el nº 1331, el 13 por la compañía, el 3 por el pelotón y el 1 como comandante de pelotón. El primer día de la batalla de Kursk («Operación Zitadelle»), el 5 de julio de 1943, la compañía, mandada por el Hauptsturmführer Kling, se dirigió al norte desde su punto de partida cerca de la ciudad de Bykovka, con instrucciones de atravesar de las defensas soviéticas situadas al sur y al sureste de la ciudad. Fue un mal día para Wittmann y su dotación, pues aunque lograron destruir ocho T-34 y siete cañones antitanque, en una de sus muchas salidas de ese día su tanque pisó una mina que dañó las cadenas e hirió de gravedad a su cargador Walter Koch. 
El 14 de julio la compañía tenía solamente cinco Tiger operativos, un número que ascendió a nueve el 17 de julio, y debió retirarse a una posición al oeste de la ciudad de Byelgorod. Habían perdido a muchos hombres, y a pesar de los éxitos de la compañía Tiger, Kursk todavía estaba en las manos de los soviéticos. Simplemente, las tropas alemanas habían sido abrumadas por la fuerza numérica de sus opositores. 

El plan de cerrar el saliente del Kursk había fallado. Después de una temporada de descanso en Italia tras la derrota de Kursk, Wittman volvería por tercera vez a Rusia donde la situación había ido de mal en peor y ahora el ejército soviético avanzaba imparable. Asignaron a la compañía de Wittmann la tarea de capturar la ciudad de Brusilov al oeste de Kiev, en Ucrania. El 13 de noviembre de 1943, él y su equipo lograron destruir más de dos docenas de vehículos, entre tanques y cañones antitanque. A pesar de estas notables acciones, ya era evidente que nada se podía hacer frente a tal superioridad enemiga y que las posiciones alemanas no aguantarían más tiempo debido sobre todo a las órdenes suicidas que desde el Alto Mando en Berlín Hitler enviaba a los ejércitos alemanes. Solamente era cuestión de tiempo que todo el Frente del Este se colapsara de forma definitiva. El 21 de noviembre fue un día intenso para Wittmann y su tripulación, dado que tuvieron serios problemas en su Tiger debido al recalentamiento del motor por una avería. Acabaron con trece T-34 y siete cañones antitanque, y los informes incluyen un encuentro, con la ametralladora MP-40 en mano, con tres tripulantes de uno de los T-34 destruidos, donde Wittmann recibió una herida en la barbilla que no tuvo mayores consecuencias. 

A mediados de diciembre, acompañado de otros dos Tiger, fueron sorprendidos por una veintena de T-34 en los alrededores de la ciudad de Meshiritschka. Pese a ello, pudieron acabar con seis de ellos, con Woll de nuevo manejando el poderoso cañón de 88 mm. Durante las batallas alrededor de Berdichev, a finales de diciembre, Wittmann fue nombrado comandante de la compañía. El 2 de enero de 1944 tenía doce Tiger bajo su mando y el nuevo año trajo también la aparición del nuevo y temible T34/85, armado con un cañón de 85mm.

Los primeros días de enero fueron fructíferos para Wittmann, que acumulaba ya 56 victorias en el periodo comprendido desde julio de 1943 al 7 enero de 1944. Entre los días 8 y 9 consiguió otras diez victorias, y su nombre fue propuesto el día 10 de enero para la Cruz de Caballero por el comandante de división, SS Oberstführer Theodor «Teddi» Wisch, que recibiría cuatro días más tarde. Durante este breve periodo de tiempo, Wittmann eliminó otros 22 tanques enemigos, lo que elevaba la cifra de victorias a 88 (en 80 de ellas con «Bobby» Woll como artillero). Sólo en los días 12 y 13 dejaron fuera de combate dieciséis T-34 y tres cañones antitanque. Antes de terminar el mes ya había conseguido su victoria número 100 y el 30 de enero le notificaron la concesión de las Hojas de Roble para la Cruz de Caballero, además de ser ascendido al rango de Obersturmführer. 

El 15 de febrero de 1944 sustituyó a Heinz Kling como comandante de la 2ª Compañía de la división SS Panzer Abteilung 101 y su última acción en el frente ruso la llevaría a cabo en la intervención de la «Das Reich» y la LSSHA para liberar a los 35.000 soldados atrapados en la bolsa de Tscherkassy, obteniendo otras nueve victorias.

En abril de 1944, la división Tiger LSSAH y su personal, fueron trasladados al Batallón Panzer de las SS 101. Este batallón fue asignado al primer Cuerpo Panzer de las SS y nunca estuvo destinado de manera permanente en ninguna división o regimiento del Cuerpo Blindado. Wittmann mandó a la 2ª Compañía del batallón con el rango de SS-Oberstumführer (Primer Teniente). 

A raíz de la invasión aliada de Normandía, el batallón fue destinado, el 7 de junio a Normandía, llegando a este lugar el 12 de junio, tras cinco días de marcha por carretera. 

Debido a los avances aliados desde las playas de Gold y Omaha, la 352ª División de Infantería comenzó a ceder terreno, provocando en su retirada una brecha en las líneas alemanas de 12 kilómetros cerca de Caumont-l’Éventé. Sepp Dietrich ordenó a su unidad de reserva, la SS-Panzer Batallón 101, situarse detrás de la División Panzer Lehr y la 12ª División Panzer de las SS Hitlerjungend, para cubrir la brecha del flanco izquierdo del frente. Anticipándose a la importancia que los británicos daban a la zona cerca de Villers-Bocage, y de esta forma la división de Wittmann fue trasladada cerca de la ciudad. 

Los británicos que componían la 7ª División Blindada tenían la misión de adentrarse en las líneas alemanas gracias a la brecha creada en el frente germano, y aprovechar la ocasión para capturar Villers-Bocage y una cordillera cercana que era una posición muy estratégica. Los británicos ocuparon la ciudad y la cordillera durante la mañana del 13 de junio. Wittmann, ¡¡¡cuya división tenía únicamente cinco tanques!!!, se sorprendió al descubrir a los británicos en las cercanías de Villers Bocage mucho antes de lo previsto. Más tarde afirmaría con respecto a esto: 

«No he tenido tiempo para montar mi ataque, teniendo que actuar rápidamente, ya que tuve que asumir que el enemigo ya me había descubierto y me destruiría donde me encontrara. Partí con un tanque y dije a los demás que no debíamos retroceder un solo paso, sino mantener nuestras posiciones.»

Aproximadamente a las 9 de la mañana, el Tiger de Wittmann surgió de la cobertura en la Ruta Nacional 175 y contraatacó a los tanques británicos de vanguardia, destruyéndolos. A continuación se dirigió a Villers-Bocage. Entrando por el extremo oriental de Villers-Bocage, Wittmann atacó a varios tanques ligeros y después a otros de tipo medio. Alertados por los ataques de Wittmann, nuevos tanques ligeros, desde el centro de la ciudad, marcharon rápidamente en ayuda de sus compañeros por la carretera. Wittmann, mientras tanto, había tenido tiempo todavía de destruir un tanque británico más, dos puestos de artillería de Observación (PO) de tanques, un vehículo de reconocimiento y un furgón. Varios relatos difieren en cuanto a lo que sucedió después. Los historiadores confirman que tras la destrucción de los tanques de OP, Wittmann intentó medirse sin éxito contra un Sherman Firefly antes de retirarse. El Tiger informó que continuaba hacia el este, a las afueras de la ciudad, antes de ser inutilizado por un arma anti-tanque. Sin embargo, el propio Wittmann contradice esto, asegurando que el tanque fue inutilizado por un arma anti-tanque en el centro de la ciudad. 

En menos de quince minutos, catorce tanques (5 Cromwell, 3 Stuart y 4 Sherman), dos cañones antitanque y quince de los vehículos de transporte había sido destruidos por el Batallón SS-Panzer 101, la gran mayoría atribuibles a Wittmann. Lo que esta claro es que su en Villers-Bocage fue una muestra de improvisación, decisión, y suerte, factor muy decisivo en muchas ocasiones. Wittmann no actuaría más en la batalla de Villers-Bocage. 

Por sus increíbles acciones durante la batalla, Wittmann fue ascendido a SS-Hauptsturmführer (Capitán) y se le concedieron las espadas a su Cruz de Caballero. Después de la batalla de Villers-Bocage, Hitler pidió a Wittmann que fuera instructor de tanques para los nuevos reclutas, pero este se negó. En respuesta, Hitler le prohibió participar de nuevo en cualquier clase de combate. El 10 de julio, Wittmann tomó el mando del batallón puesto que el oficial al mando fue licenciado por enfermedad, desoyendo así las órdenes directas del Führer. ittmann murió el 8 de agosto de 1944 mientras participaba en un contraataque ordenado por su superior Kurt Meyer, para recuperar una posición elevada que era tácticamente importante, muy cerca del pueblo de Saint Aignan d´Cramensil, en las proximidades de Cintheaux. La ciudad y sus alrededores habían sido capturados un par de horas antes por fuerzas anglo-canadienses durante la «Operación Totalize».  Wittmann había decidido participar en el ataque porque creía que el comandante de la compañía que debía dirigir el ataque era demasiado inexperto. Lo que Wittman desconocía es que su grupo de 7 u 8 tanques (las fuentes difieren) debía enfrentarse a una operación enemiga en la que participan alrededor de 600 tanques enemigos.

El grupo de siete tanques Tiger del Batallón Panzer de las SS, con el apoyo de varios tanques, fueron emboscados por varios escuadrones de tanques británicos. A las 12:30 se encontró con 4 Sherman de la 4th Armored Division canadiense. Disparó contra ellos  sin alcanzarlos. Comenzó un combate encarnizado en la que los tanques alemanes estaban en clara inferioridad numérica. A partir de aquí todos los datos son  bastante confusos. Según reza en los informes alemanes recuperados después de la guerra, a las 12:47 p.m.,  el Tiger número 7  que era el que era comandado por Witmman había recibido un disparo en las cadenas quedando  totalmente inmovilizado. Hans Höflinger declaro haberlo visto inmovilizado pero intacto a las 12:55. Desafortunadamente a pesar del intenso fuego enemigo no pudo acercarse lo suficiente para confirmar si la tripulación estaba aún con vida. Poco después el Tiger de Wittmann fue localizado por elementos de la Hitlerjugend  totalmente destruido y con la torreta separada del chasis, como si se hubiera producido una explosión de la munición dentro del tanque. Según los expertos esto pudo causarlo un Sherman de la clase “Firefly”. En el año 2006, Joe Ekins, que había servido con los Northants Yeomanry (última unidad con la que se enfrentó Witmann) afirmó sin lugar a dudas que había sido su Firefly el que acabo con el as tanquista alemán. Lo más probable es que un proyectil impactará en el Tiger de Wittmann, perforando  así el blindaje y haciendo estallar el depósito de munición. La teoría más plausible de la muerte de Wittmann está explicada al detalle en la obra HÉROES TANQUISTAS DE LA 2ª GUERRA MUNDIAL.

Lo cierto es que el vehículo saltó por los aires envuelto en tremendas llamas. Los restos de los tripulantes fueron enterrados en un lugar sin identificar. En marzo de 1983, la fosa donde estaban enterrados los restos humanos fue descubierta durante la construcción de una carretera. Los restos fueron identificados gracias a la dentadura de Wittmann y a la placa de identificación de su conductor, Heinrich Reimer. Los restos fueron trasladados al Cementerio Militar Alemán «De La Cambe» en Normandía, Francia. El cementerio esta en la carretera Nacional 13 (RN 13), entre Isigny-sur-Mer y Bayeaux.  Wittmann fue muy admirado por sus camaradas y superiores, y pese a los ruegos de Hitler y de sus superiores jamás abandonó la primera línea de combate ni a sus compañeros de armas. Michael Wittmann representaba el Héroe que luchó hasta el último aliento por su Patria. 

La valentía de Wittmann es indiscutible y tiene un lugar reservado en los anales de las Historia Militar.

miércoles, 22 de enero de 2014

Baake, Werner, un auténtico oficial alemán.

Estimados amigos,

      Después de un descanso de una semana volvemos a la carga con un desconocido oficial alemán, un piloto como otros muchos que hubo durante la 2ª Guerra Mundial en la Luftwaffe. Hoy hablamos de Werner Baake.


Baake, Werner nació el 1 de noviembre de 1918 en Nordhausen. El 21 de noviembre Baake fue trasladado al Gruppe I de NJG 1 en Gilze-Rijn/Holland. En la noche del 11 de junio de 1943 derribó a sus dos primeros enemigos. En agosto de 1943 pertenecía al Gruppe operativo en Venlo y aumentó su cuenta de victorias al final del año a veintitrés aviones enemigos. El 22 de enero de 1944 se convirtió en el comandante del escuadrón de la 2ª Staffel y en la noche del 27 al 28 de enero de 1944 consigue su 24ª victoria al derribar de manera magistral un bombardero Lancaster de la RAF cerca de la presa de Urft pilotando un avión Messerschmitt 110 G-4.

El caza utilizado por el piloto especializado en misiones nocturnas.


Cuando obtuvo su 33ª victoria fue premiado con el ascenso a Primer Teniente, y para el 27 de julio de 1944 ya había sido condecorado con la Cruz de Caballero. El 2 de octubre de 1944 toma el mando del Gruppe I al ser su superior, Paul Foerster, derribado el 1 de octubre, mando que no perderá hasta el final de la guerra, siento el último comandante del Gruppe I. Consigue sus victorias más famosas en este periodo, junto a su operador de radio, más adelante ascendido a Sargento, Bettaque. Entre los éxitos de Baake destacan el derribo en una noche de un bombardero bimotor, un Mosquito 52, y un bimotor 9-Se-219-A.

Terminada la guerra, Baake trabajó como piloto de Lufthansa, hasta que falleció en un accidente el 15 de julio de 1964. Su amigo, Martin Drewes, en el boletín informativo de la ODR en el invierno de 1964, diría de él lo siguiente:

«Era un hombre que encarnó su profesión con entusiasmo, de hecho, 
era un verdadero oficial de la Fuerza Aérea. [...] El vuelo era para él la vida, 
su carrera fue su vocación. Ahora, Dios le ha bendecido con una vida plena…»



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viernes, 17 de enero de 2014

Primera Guerra Mundial: ¿Por qué las ofensivas aliadas no fueron decisivas antes de 1918?

Estimados amigos,

     Continuamos con las entradas dedicadas al Centenario de la Primera Guerra Mundial. En esta ocasión trataré de responder a una interesante pregunta. ¿Por qué las ofensivas aliadas no fueron decisivas antes de 1918?

      Pregunta a la que ahora si puedo responder gracias a mis cursos de especialización en mi querida Universidad de Oxford. así que... entremos en materia.

 ¿Por qué no ofensiva aliada ser decisiva antes de 1918 ?

El plan Schlieffen que hizó entrar en la Gran Guerra a Gran Bretaña


Es conocida por todos que el del Plan XVII fracasó en 1914, el plan aliado al comienzo de la Gran Guerra, así como el plan Schlieffen de los alemanes, por lo que las perspectivas de una guerra de movimientos y una guerra corta desapareció en la navidad de 1914.

 El "espíritu ofensivo " fue realmente catastrófico, pero no fue sólo esa razón tal y como Beckett nos comenta:

<Los reveses se debieron no por el espíritu ofensivo, sino también por los fallos elementales por parte de los comandantes franceses y la ineptitud táctica de su hombres >.

Las cargas de bayoneta produjeron una inmensa cantidad de muertos.


Otra asunto importante es que Francia no desarrolló un plan para derrotar a Alemania, ya que su principal objetivo era recuperar Alsacia y Lorena, los territorios que Francia perdió en la guerra franco -prusiana de 1870-1871. Además, la principal forma de atacar del ejército francés consistía en asaltos masivos con cargas a la bayoneta que no eran nada eficaces, ya que con un pequeño número de soldados detrás de trincheras con ametralladoras eran fáciles de detener. Esta es una de las razones por las que Francia perdió muchos soldados en los primeros meses del estallido de la Gran Guerra. Por ejemplo, se utilizó el asalto de bayoneta en la batalla de las Ardenas en 1914 lo que supuso un completo desastre para las fuerzas francesas:

< La magnitud de la derrota francesa era notable […] (Joffre entonces se sentía inclinado  pensar que la derrota fue debida a la pobre actuación de sus fuerzas en lugar de atribuirlo a la estrategia y las circunstancias. Esto no le disuadió de planear ataques más ofensivos. De www.firstworldwar.com > .

Al mismo tiempo Inglaterra no estaba preparada para la guerra. Sin un verdadero "plan estratégico" al comienzo de la guerra enviaron a suelo europeo la fuerza expedicionaria (BEF) para detener a los alemanes en Bélgica, en lugar de ayudar a Francia con un plan ofensivo contra los alemanes.

Rusia se vio obligada por Francia a atacar a los alemanes y fueron derrotados en muchas batallas, perdiendo un número importante de soldados durante la Gran Guerra.

Y en el invierno de 1914 llegó la Guerra de Trincheras.


Cuando el invierno llegó en 1914 ambas partes crearon cientos de kilómetros de defensas a lo largo del frente y nació así la guerra de trincheras. No había planes reales para esta situación, porque nadie creyó que ya era posible una guerra a corto plazo. Por esta razón, en los próximos años de la guerra, las operaciones eran más pequeñas en términos generales, sólo para conquistar pequeñas porciones de terrenos al enemigo, pero, el problema es que detrás de cada trinchera conquista siempre había otra esperando.

jueves, 9 de enero de 2014

Heroes olvidados XVIII: Pietro Bruno, héroe tanquista


Saludos amigos,

     Hoy hablo de Pietro Bruno, uno de los tanquistas italianos más legendarios de la HISTORIA. FRAGMENTO DE LA OBRA HÉROES TANQUISTAS DE LA 2ª GUERRA MUNDIAL.

Bruno, Pietro. Hay una gran cantidad de héroes de guerra que tienen un pasado completamente desconocido. En muchas ocasiones se debe a la destrucción de los archivos militares durante la guerra, o a que ha pasado demasiado tiempo, o porque hubo historiadores que no tomaron nota debida de los acontecimientos o que sencillamente no son recordados por la situación política de su país. Qué más da el motivo. Lo único cierto es que este problema se repite constantemente a lo largo y ancho del mundo.

Bruno es el mejor ejemplo de ello. No sabemos nada de su vida, ni tan siquiera su fecha de nacimiento, el lugar donde nació, la profesión de sus padres. Nada. Es como muchos héroes anónimos de la Historia, brillan en una única ocasión y su brillo nos deslumbra desde las brumas de tiempos pasados como el residuo de una supernova de hace millones de años. Debió de ser muy brillante, pero solamente los astrónomos pueden tener un atisbo de cómo fue en realidad. Eso es lo que nos ocurre a los historiadores con los héroes de guerra. 

Sabemos que Bruno era oficial tanquista, además del líder de pelotón con el rango de teniente, por lo que su edad debería rondar de los 21 a 25 años de edad aproximadamente en el momento en el que combatió con su unidad en África en los compases finales de su vida, pero no adelantemos acontecimientos aún. 
Su pequeña unidad pertenecía al 10º Batallón de Tanques medios 13/40, y dicha unidad fue constituida el 20 de diciembre de 1940. Debido a que Bruno era líder de pelotón muy seguramente formaba parte de su unidad desde prácticamente sus inicios. ¿Procedía de la academia de oficiales o era un oficial reciclado de otras ramas del ejército italiano? No lo sabemos. 
Lo que si tenemos confirmado es que el 16 de mayo de 1941 el 10º Batallón fue trasladado a la ciudad de Novara para mejorar la experiencia de los integrantes de la unidad en misiones en terreno montañoso. El entrenamiento terminaría en menos de un mes, hasta el 13 de julio de 1941. Este tiempo también sirvió para crear un espíritu de hermanos de armas entre los integrantes de la unidad, espíritu de hermandad que sería vital para acometer las duras pruebas a las que la unidad se vería sometida en la guerra de África. 
El 16 de julio de 1941 la unidad se trasladó hacia la ciudad italiana de San Leonardo di Campagna donde la unidad se incorporaría al Regimiento 133º, formando así parte de la División Littorio Cisterna.
Entre octubre y noviembre de 1941 la División al completo realizaría diversos ejercicios nocturnos. Finalmente, el entrenamiento llegaba a su fin. El 14 de diciembre de ese mismo año, la unidad se ponía en marcha rumbo a África desde el puerto napolitano de Brindisi. 

El 13 de enero de 1942, el batallón llegó a la ciudad de Castelbenito, en Libia, poniendo por fin pie en el continente negro. Después de algunas escaramuzas con los británicos la unidad fue equipada con los nuevos tanques M14/41. Hay que recordar que el M14/41 fue considerado por los italianos como un tanque medio, a pesar de pesar solamente 13 toneladas, aunque estaba bien armado con un cañón principal de 46 milímetros y su principal ventaja era su motor diésel de bajo consumo. El principal problema fue que esta era la “última pieza de tecnología” tanquista de los italianos, modelo que estaba completamente obsoleto con respecto a los tanques más avanzado del resto de países beligerantes. 

El asunto es que al recibir este nuevo tanque, el Batallón acorazado pasaría a llamarse 10º Batallón Medio Acorazado 14/41. El 21 de abril de 1942, el batallón fue asignado al 132º Regimiento y fue enviado, por fin, al teatro de operaciones y combates. El 5 de mayo, el batallón estaba en Leptis Magna y el día 25 de mayo de 1942, el batallón está listo para el combate. En ese momento, la unidad se componía de 24 oficiales, 465 suboficiales y soldados, además de 51 tanques 14/41, y 15 vehículos de diversa categoría. El 26 de mayo la unidad se puso en marcha sin parar durante la tarde de ese día, además de continuar su desplazamiento por la noche. El objetivo de esta maniobra era que las dos compañías de tanques estuvieran disponibles para el X Cuerpo de Ejército que se encontraba en combate con los británicos. Por lo tanto, el apoyo de la infantería y los tanques era fundamental. Gracias a la rápida maniobra y acción de los tanquistas, los dos cansados regimientos pudieron reunirse con el resto del batallón en la ciudad de Bir Hacheim en la madrugada del 27 de mayo. 

A pesar de que las tropas habían realizado una larga macha, los batallones 8º y 9º atacaron las defensas enemigas de la zona y el 7º batallón tuvo que ayudar a cerrar las brechas dejadas por el avance de las otras dos unidades. El 7º Batallón se toparía con un campo de minas y una tenaz resistencia del enemigo por lo que sufrió graves pérdidas, llegando incluso a perder al Comandante de la 7ª Compañía y al Oficial del Primer Pelotón. En esta primera toma de fuego contra los británicos los italianos sufrieron directamente el terror de la guerra: 3 muertos, 2 heridos, 42 desaparecidos y 15 vehículos perdidos.

El avance hacia la fortaleza enemiga del 10º Batallón continuó con un nuevo ataque a media tarde, pero el fuego de la artillería y los bombardeos aéreos hicieron prácticamente cualquier movimiento.  20 horas después de inicio de esta batalla, el batallón avanzó con los restos del 8º y 9º Batallón, llegando por fin a Bir El Harmat, una posición a unos doce kilómetros al noroeste de Bir Hakeim. ¿Y dónde está Bir Hakeim? Pues se trataba de un minúsculo oasis en medio del desierto de Libia, en el cual se construyó un fortín turco que estaba abandonado. 

¿Qué se encontrarían las fuerzas italo-germanas en Bir-El Harmat? Allí les aguardaban en improvisadas defensas construidas en menos solamente 20 días a 400 voluntarios de la brigada judía bajo las órdenes del Mayor Liebmann. La unidad había sido asignada a la defensa de este lugar en medio de la nada a principios de mayo de 1942. La unidad no tenía armamento pesado o equipo antiaéreo. Lo único que pudieron hacer fue crear varios campos de minas alrededor de sus defensas para evitar el ser rodeados por las fuerzas enemigas, pero los alemanes e italianos rodearon dicha posición, en el mismo momento en el que también era asediada la posición inglesa de Bir Hakeim al norte. 

La unidad rodeó junto con otros batallones italianos la posición defensiva británica el 28 de mayo de 1942, dando inició a los combates para eliminar la resistencia enemiga. A pesar de bombardeos por parte de los Stukas y de varios ataques coordinados, los británicos aguantaron, causando pérdidas a los italianos gracias a los campos de minas. El informe de la unidad de Pietro Bruno indica que se perdieron varios vehículos este día por fuego de artillería enemiga… ¡cuando sabemos perfectamente que los 400 hombres sitiados no disponían de ningún armamento pesado! Todas las bajas se debieron a la mala planificación italiana del ataque y también por no haber podido realizar una exploración inicial del terreno en busca de campos de minas. 

El 29 de mano, el Batallón es movilizado a unos 5 kilómetros de Bir el Tamar, en un punto llamado Hagiag Es Sidra, donde se reunieron con el 8º Regimiento de Infantería por orden expresa de Erwin Rommel. Lanzaron una nueva ofensiva, apoyados en esta ocasión por varias unidades de artillería alemana, consiguiendo que los británicos se retiraran, por fin, dos kilómetros pero las fuerzas italianas serían rechazadas de nuevo. Se realizarían nuevas contraofensivas, aunque de nuevo las escasas fuerzas aliadas pudieron detener a los italianos.

En los días siguientes los italianos permanecieron sin apenas actividad, salvo algunos intentos aislados de pequeñas unidades blindadas inglesas que intentaron romper desde fuera el asedio a la posición sitiada, pero la situación se mantuvo estable hasta el 4 de junio de 1942 gracias a la 21ª División Panzer, la División Italiana Trieste y otras unidades auxiliares. 

Durante la noche del 4 de junio, el 10º Regimiento de Bruno y el 5º Batallón se enfrentaron a una contraofensiva compuesta de infantería y tanques enemigos, aunque los británicos se retiraron con graves pérdidas. En estas acometidas los italianos solamente perderían 3 tanques. En los días siguientes los británicos golpearon con artillería las posiciones italianas. 

El 10 de junio se acaba la resistencia de Bir Hacheim y los italianos inician, junto a sus aliados ingleses, la persecución de las dispersas tropas británicas. De aquellos 400 judíos el 75% ha perecido contra los italianos, oponiendo una tenaz resistencia que no pudieron vencer. La retirada aliada no se debió al empuje de las tropas del Eje, sino porque los pocos defensores que aún quedaban en pie recibieron la orden de retirarse. Esta minúscula unidad que había sido una espina clavada en la bota de Rommel consiguió retrasar el avance del Zorro del Desierto y de la unidad de Pietro Bruno durante 10 días, tiempo fundamental que sirvió a los británicos para fortalecerse en posiciones más retrasadas del frente. 

Esta victoria sobre los británicos y otros ataques contra algunas unidades dispersas sirvió para tomar la ciudad de Tobruk el 21 de junio de 194. Bruno y sus compañeros celebraron con vítores tan importante victoria.  Pero la celebración de la victoria iba a durar bien poco, pues la guerra aún distaba mucho de haber acabado, dado que el principal objetivo de las fuerzas del Eje era la toma de Egipto. A las 7 de la mañana del día siguiente, las unidades italio-germanas se pusieron de nuevo en movimiento, consiguiendo llegar a las 22.00 horas de aquel día a la frontera egipcia. Los italianos tendrían tiempo de descansar durante todo un día, después de la extenuante marcha del día anterior. El día 24 se ponen de nuevo en marcha, cruzando la frontera egipcia. Durante los días siguientes recibirían fuego de artillería y bombardeos aliados. Algunos carros se perdieron, pero la pérdida más importante fue la muerte del general E. Belsasar. 

El 2 de julio, después de los rápidos avances de los días previos, los británicos por fin oponen fuerte resistencia, y todas las maniobras se ven retrasadas debido a la falta de suministros. El 3 de julio las fuerzas del Eje son detenidas cerca de El Qattara24 . Ese día, la unidad hace su recuento de pérdidas: 24 muertos, 122 entre heridos y desaparecidos y 46 tanques destruidos hasta el momento.  
En los siguientes meses los italianos no consiguen avanzar y son hostigados por bombardeos aliados, aunque las pérdidas son mínimas. 

El 23 de octubre, con las tropas italianas ya en posiciones más retrasadas, pues perdieron gran cantidad del territorio ganado a los británicos, llegan 3 nuevos oficiales de reemplazo. Son las seis de la tarde y hace un calor insoportable, incluso para ser 23 de octubre. El desierto no perdona. Con una garganta reseca, con el sudor recorriendo todo su cuerpo, el Teniente Pietro Bruno se incorpora como oficial de refuerzo en la unidad en la que pasaría a la Historia. 

El bautismo de fuego de Pietro Bruno se producía instantes después, concretamente a las 21.40 horas, cuando el estruendo de los cañones ingleses rompía la noche. Los soldados corrieron para buscar cobertura y Bruno salvaría milagrosamente la vida al sobrevivir al impacto de varios obuses cerca de su cobertura. El novato teniente ya había aprendido la lección, la muerte podía sorprendente en cualquier esquina del campo de batalla, incluso 2 horas después de iniciar tu carrera militar en el frente. Pero Bruno sobreviviría para poder guerrear contra los británicos. A pesar de que el Batallón estuvo en estado de alerta durante aquel día y los días siguientes los italianos no volverían a moverse de sus posiciones hasta el día 2 de noviembre, tiempo que Bruno aprovechó para confraternizar con sus nuevos compañeros, y especialmente con su dotación de su carro blindado. Aunque no lo sabemos con certeza es muy probable que la tripulación del carro asignado a Pietro fueran veteranos de las fuerzas originarias que había tomado Tobruk y que habían perdido a su oficial al mando en uno de los muchos habituales raids británicos, pues el Diario de Campaña de la División comenta en sus páginas pérdidas de oficiales con bastante regularidad.
15:00 horas de aquel 2 de noviembre. Un sol abrasador sobre el desierto de Libia.  El batallón italiano compuesto por 16 oficiales (uno de ellos el protagonista de estas líneas), 49 suboficiales y 207 soldados,  que cuentan con 37 tanques M14/41, 22 camiones y 3 motocicletas, se pone en marcha. El convoy se pone en movimiento, llegado a la mañana del día siguiente a Deir Abu Marakiz, es decir, los italianos volvían a ceder terreno a los británicos.

Este movimiento también fue parte de la preparación de una ofensiva contra los británicos, dado que el 4 de noviembre, con fin de poder avanzar hacia el lado suroeste de las líneas británicas, el batallón se preparó para el ataque entre una zona cerca de la ciudad de Deir El Murra  donde, organizada en formación de combate, se dirigió al sur hacia Tel el Aqqir, mientras la División Littorio y la 15ª División Panzer convergían desde el norte, pero la violenta reacción británica forzaría a la retirada de las tropas del Eje en la que pasaría a ser llamada la Segunda Batalla del Alamein. 

A las 05.45 de la mañana, aparecieron en el horizonte recortados por el sol emergente del desierto, las siluetas de una gran cantidad de enemigos blindados desde el noreste. Los británicos comenzaron a presionar el flanco izquierdo italiano, a la vez que caía sobre estos una gran cantidad de fuego de artillería. Los italianos, sin saber que hacer reciben una llamada por radio a las 07.30: 

«¡Órdenes! ¡Resistir hasta el final!
¡Viva el duce! ¡Viva Italia!»

Mientras solamente algunos vehículos reciben estas órdenes, dado que hay que recordar que no todos los vehículos blindados italianos tenían radio, unos 250 vehículos blindados enemigos y más una docena de piezas de artillería autopropulsada llegan a las posiciones italianas. A las 8.00 de la mañana la artillería enemiga vuelve a hacer acto de presencia castigando a las ya debilitadas fuerzas italianas. Ya a las 09.00 de la mañana la situación es prácticamente insostenible, dado que solamente algunas unidades italianas pueden hacer frente a los Sherman. Las escasas unidades que aún  quedan en pie reciben, por fin, la orden de retirarse un kilómetro al sudoeste de la posición que aún, fanáticamente, defendían. 
Tal y como indica el Diario de Campaña del Décimo Batallón es cuando la figura de Pietro Bruno hizo acto de aparición. Durante la lucha constante contra los Sherman británicos su tanque había sido impactado, pero aún estaba operativo. La manga de su camisa estaba cubierta por la sangre reseca que le manaba por una herida en el hombro izquierdo. Se levanta con su único brazo sano sobre la torreta de su vehículo blindado para ver las caras de los tripulantes de los pocos tanques italianos que aún quedan disponibles. Se le había asignado defender aquella posición para que el resto de los miembros de su unidad que se encontraban en retirada pudieran hacerlo y así sobrevivir a la embestida enemiga.  No sabemos que palabras pronunció pero fueron lo suficientemente para que sus compañeros continuaran la lucha, pero debió de ser breve, debido al fuego intenso y a los tanques enemigos que les estaban atacando en ese momento, aunque suponemos que fue algo así:

«¡Nuestros compañeros dependen de nosotros!
¡Debemos defenderles a toda costa!
¡por italia y por la división ariete!
¡al ataque camaradas!»


Efectivamente, las escasas fuerzas en lugar de retirarse aún más cargaron a la voz del Teniente. Voz que se vio apagada por las explosiones, disparos y tanques en movimientos por todas partes. Los escasos carros blindados italianos se lanzaron en una desesperada carga que sorprendió a las numerosas fuerzas británicas. Los primeros impactos consiguieron destruir los tanques de la vanguardia enemiga. Los ingleses tardaron algunos minutos en coordinarse para tratar de detener a los rápidos tanques italianos.

El tanque de Bruno conseguía poner fuera de combate a uno, dos enemigos… ¡parecía que podían incluso obligar a las fuerzas enemigas a retirarse! Pero poco a poco la poderosa superioridad numérica y mejor calidad de los Shermans aliados comenzó a ser palpable en el campo de batalla. 

Tras las pérdidas iniciales los británicos comenzaron a responder el fuego con fuego. Un proyectil cayó cerca del tanque de Bruno, y la metralla le hirió de nuevo, en esta ocasión en la frente pero no lo mató. 
En lugar de retirarse, ordenó continuar hacia el centro de la formación enemiga. Los británicos giraron sus torretas hacia aquel solitario tanque y abrieron fuego. Tras uno o dos impactos el tanque comenzó a arder, matando a todos sus tripulantes, incluyendo a Pietro Bruno. 

A las 11.30 los británicos reanudaron su ataque contra las posiciones italianas, obligando a las fuerzas italianas a retirarse aún más. A las 14.00 horas, solamente quedaban operativos 12 tanques del 10º Batallón. A esa hora, se les ordena retirarse 600 metros para tratar de contactar con el 9º Batallón, pero ya es tarde. 
En esas nueve largas horas de combate el orgulloso batallón es solamente una sombra de lo que era con la pérdida de 22 tanques con sus respectivas dotaciones. 

La retirada continúa para intentar enlazar el 9º con el 10º Batallón y cuando este llegó a producirse, de aquellos 12 tanques solamente quedan 6. Segundos después se unió a tan exiguo grupo 2 artillerías autopropulsadas del 5º Batallón, todo lo que queda del mismo. A las 15.30 es emitido el siguiente mensaje de la División Ariete al Estado Mayor alemán: 

«Tanques enemigos han hecho irrupción al sur de la Ariete, con lo que la Ariete ha quedado rodeada. Se encuentra a unos cinco kilómetros al nordeste de Bir el Abd. Los tanques de la Ariete combaten.»
El sacrifició de Bruno y sus compañeros de poco sirvió, dado que en torno a las doce de la noche del 4 de noviembre solamente quedaban disponibles 5 tanques. Las escasas unidades al mando del capitán Ezio Cereda fueron rodeadas por una columna británica y las últimos tanques del orgulloso 10º Batallón hincaron la rodilla ante los aliados. Era la última batalla para la unidad, tal y como lo fue horas antes para Pietro Bruno. Era el 5 de noviembre de 1942. 20 oficiales, 365 suboficiales y soldados  caidos en combate, además de la pérdida de 51 carros de combate durante la ofensiva británica. 

Aquel grito y discurso enfervorecido que animó a las unidades italianas a seguir combatiendo, (además de su sacrificio para tratar de salvar a sus compatriotas) sería recompensado con la Medalla de Oro al Valor Militar a título póstumo, la condecoración más importante del ejército italiano. En la mención de la concesión de la Medalla de Oro al Valor Militar de Pietro Bruno podemos leer lo siguiente:

«El comandante de Pelotón M. 14/41 Pietro Bruno, confirió a las tripulaciones carristas el espíritu para alcanzar la victoria a través del sacrificio. En reconocimiento a su ofensiva, atacado por numerosos tanques enemigos, no rechazó combatir a pesar de su escaso número contra una cantidad abrumadora superior de enemigos el día anterior [...]. A pesar de estar herido, fomentó el espíritu de lucha gracias a su serenidad y fuerte ardor combativo. Elegido por su valentia se le asignó la protección del batallón al que pertencia. [...] Consciente y orgulloso de la complicada misión que se le había conferido, despreciando el riesgo desde lo alto de su torreta instó a sus camaradas y tripulación a continuar luchando duramente.  A pesar de la dureza del fuego enemigo persistieron en su decisión de atacar al enemigo, al cual le infringieron graves perdidas al verse sorprendidos por tal audacia.  Herido de nuevo en la cara a causa de la metralla se mantuvo en su puesto luchando en aquella acción desesperada. Su vehículo blindado fue impactado, y tuvo un glorosio final envuelto en fuego cuando su carro se incendio, muriendo así este grandioso joven lleno de generosidad y audacia. Bir el Abs (A. S.), 3-4 de noviembre de 1942.»

El impresionante sacrificio de la División Ariete y de una gran cantidad de tanques y soldados sería recordado por los alemanes con suma gratitud, en especial por el máximo responsable de las tropas del Eje en África, Erwin Rommel. Sirvan estas últimas palabras con aquellos que lucharon codo a codo con los alemanes y que la Historia ha olvidado. Es cierto que defendian una causa equivocada, pero hay que reconocer el extremo valor que mostraron las fuerzas italianas durante aquell contienda, y que es el mejor resumen de la corta y fulgurante vida de Pietro Bruno:

«Con la División Ariete perdimos a nuestros más antiguos camaradas italianos,
 de los que, es justicia obligada el reconocerlo, nos dieron
 siempre más de lo que podían dar con su escaso armamento.»


miércoles, 8 de enero de 2014

Mitos de la 2ª G.M. I: Günther Nowak, el falso héroe

Saludos amigos,

     Estamos de enhorabuena. Ayer batimos records con más de 500 lectores con la crítica ¿AMOR A LA NACIÓN Y A LA DEMOCRACIA? Es por ello que doy mi más sinceras gracias, y esperemos que algún día podamos doblar esa cifra y decir que hemos DOBLADO dicha cantidad. ¡Compartir en Facebook las noticias que os gusten! Con ese simple gesto ayudáis a extender este blog y me daís fuerzas para seguir posteando regularmente de forma diaria.

     Como agradecimiento, hoy cuelgo INTEGRO* (pero sin las notas al pie de página) un fragmento del libro CABALLEROS DE LA CRUZ DE HIERRO EN GUERRA. También, aprovecho ese fragmento para crear una nueva sección de entradas tituladas MITOS DE LA 2ª GUERRA MUNDIAL.  Hoy hablamos de uno de los mitos de la 2ª Guerra Mundial descubierto por José A. Márquez y J. C. S. Clemares en el libro CABALLEROS DE LA CRUZ DE HIERRO EN GUERRA.  Un falso héroe alemán recogido por la Wikipedia y en multitud de websites y libros... un héroe que nunca existió: Günther Nowak.



Nowak, Günther, soldado alemán que a finales de la 2ª Guerra Mundial se convirtió en todo un héroe gracias a su hazaña de destruir 11 tanques rusos en una misma batalla. Además, y esto fue lo que hizo especial su heroica actuación, es que Nowak sólo tenía 16 años cuando fue condecorado, ya que pertenecía a las Juventudes Hitlerianas42,  y de ahí la explicación de  porque estaba en primera línea de combate; eso y la desesperación de los nazis por conseguir tropas con las que hacer frente tanto a los aliados como a los rusos. Nowak se convirtió entonces en el soldado más joven en ser condecorado con la prestigiosa Cruz de Caballero de la Cruz de Hierro. Una historia increíble, pero la auténtica verdad es que Günther Nowak nunca existió y fue un personaje inventado que nació de un acto de cobardía y gracias a las ansiosas demandas de una Alemania nazi desesperada por conseguir actos de enorme valentía con los que animar a un pueblo alemán derrotado y que lo único que deseaba era que acabara la guerra cuanto antes.
Lo más increíble del asunto es que la entrega de la Cruz de Caballero fue realizada en acto oficial con documentos sellados y firmados por el Estado Mayor Alemán, e incluso se llegó a tener la medalla preparada. Por tanto, estamos ante un caso en el que existió el otorgamiento de derecho pero no el de facto. Es por eso que “oficialmente” en muchas listas de condecorados se recoga el nombre de Nowak, pese a que este no exista. Si los que elaboran dichas listas comprueban los documentos oficiales, entonces se encuentran los documentos oficiales alemanes donde se indica el nombre del recipiente de la Cruz de Caballero, la fecha de entrega, los documentos oficiales y las firmas de los oficiales encargados de conceder la medalla, incluso se detalla el porque de la condecoración. Muchos estudiosos y aficionados de la 2ª Guerra Mundial se encuentran así ante un dilema que les plantea no pocas interrogantes, siendo el principal ¿existió realmente Günther Nowak? Desde aquí los autores del libro podemos asegurar con toda certeza que no, pero dado que la entrega fue “oficial” hemos creído conveniente recoger a este "personaje" en estas páginas. Con esto pretendemos narrar una historia curiosa a modo de premio a nuestros lectores, y que Nowak aparezca en la colección de libros de los héroes premiados con la cruz más famosa en la Historia Militar, aunque este sea un caso “especial”. ¿Pero, cómo se llegó a entregar una Cruz de Caballero a un soldado que no existía? Pongámonos en situación.
A principios de 1945 la guerra ya era desesperada para Alemania, rodeada tanto por los ejércitos aliados como por los crueles e implacables ejércitos rusos, sus más despiadados enemigos. Los rusos pretendían además dar cumplida venganza a la carnicería que fue el Frente del Este, librada la guerra en su mayor parte en su territorio con la devastación y los millones de muertos que eso implicaba (aunque muchos de esos millones de muertos fueron producidos por las acciones de los propios militares rusos y de Stalin, un genocida a la altura de Hitler). Hitler y los nazis necesitaban desesperadamente levantar el ánimo tanto de la población alemana como del ejército y para eso necesitaban actos heroicos de sus soldados que demostraran que, a pesar de todo, era posible la victoria si se continuaba luchando con coraje y mostrando capacidad de sacrificio. La propaganda nazi se encargaba de magnificar las victorias conseguidas o de ocultar la información al pueblo alemán. Esto explica que la “hazaña” de Günther Nowak fuera recogida y publicitada por el Ministerio de Propaganda y recompensada.
Todo comenzó con una más de las múltiples escaramuzas que las tropas alemanas efectuaban contra las soviéticas, esta vez ya en territorio alemán y a la defensiva, en un intento desesperado de evitar que Berlín se viera rodeada. Los ejércitos alemanes, cada vez más menguados y con menos recursos, se vieron pobremente reforzados con las Juventudes Hitlerianas o con muchachos y ancianos reclutados a toda prisa por los nazis. Durante uno de estos feroces combates, en Hindenburg, en la Alta Silesia, un batallón del Volkssturm43 (en concreto el Volksturmbataillon Hindenburg) intentaba en vano detener el avance de las tropas rusas que atacaban las posiciones alemanas con apoyo de tanques y fuego de artillería. Al mando de este Volkssturm se encontraba un comandante de tanque llamado Sachs, que veía con desesperación como las posiciones no podían ser defendidas ante la avalancha de soldados rusos, tanques y aviones que el enemigo lanzaba contra sus pobres defensas. A su lado, soldados alemanes totalmente desmoralizados, pero dispuestos a dar la vida por el Reich, varios jóvenes y viejos, unos cuantos tanques y baterías de cañones. Aunque se defendieron con valentía, una gran parte de las tropas que componían el Volkssturm no pudieron dejar de huir en cuanto los primeros tiros o cañonazos rusos se cobraron víctimas entre sus compañeros. Hitler dio la orden de defender el territorio patrio hasta las últimas consecuencias, ningún soldado podía retirarse, debiendo permanecer en su posición hasta la muerte.
Por supuesto, tan graves órdenes son muy fáciles de dar, pero difíciles de cumplir. Patrullas de fanáticos nazis, compuestas tanto por tropas de las SS, GESTAPO e incluso milicianos se encargaban de fusilar, ahorcar o asesinar de un tiro en la cabeza a los desertores, cobardes o simplemente a aquellos que dieran muestras de miedo o falta de fe en la victoria final por parte de Hitler. Esto traía mayor locura a los alemanes y aumentaba aún más el horror de la guerra. Pero incluso estos métodos sanguinarios palidecían ante el espanto de observar como miles de rusos y decenas de tanques destrozaban las posiciones alemanas. El comandante Sachs, del que se sabe bien poco, no pudo aguantar más y supo que la causa estaba pérdida y que con jóvenes y ancianos no se podía detener al ejército rojo. Sin tener muy claro como, la cuestión es que Sachs decidió huir, seguramente abandonando la posición en una tregua del combate y con parte del Volkssturm, dejando atrás a los soldados profesionales de la Wehrmacht.
Sachs fue interceptado por una División de la Wehrmacht y detenido, pues las órdenes de Berlín dejaban muy claro que el Volksturmbataillon Hindenburg no había recibido instrucciones de retirarse. Sachs afirmó entonces que a pesar de la lucha desesperada contra los rusos, él mismo había destruido 5 tanques soviéticos  con su tanque, no pudieron mantener la posición debido a que se habían quedado sin munición con la que hacer frente a los tanques rusos.  No estaba desertando de su puesto, sino que había intentado ponerse en comunicación con su oficial superior para esperar instrucciones y que estas, al no llegar, le obligaron a retroceder ante el avance comunista. Los soldados no tuvieron muy claro que hacer, pero les impresionó el relato de Sachs donde se decía que se destruyeron 5 tanques enemigos. Llevaron a Sachs ante el Gauleiter de la zona para que informara de su hazaña que posiblemente le reportaría alguna condecoración. 
Con este nombre, Gauleiter, era como se denominaba al “líder de zona” del Partido Nazi (NSDAP) encargado de organizar y coordinar las acciones del partido a nivel nacional, en el extranjero y en los países que estuvieron bajo dominio nazi. Estos líderes sólo respondían ante Hitler y poseían mucho poder, siendo en ocasiones el terror tanto para los enemigos del Reich como para los propios alemanes. Sachs sabía que si la GESTAPO le interrogaba posiblemente descubrieran que había desertado de su puesto y le fusilarían de inmediato, así que decidió mentir para salvar la vida. Una vez ante el Gauleiter, y para desviar la atención de su persona, Sachs volvió a contar la misma historia que contara a los soldados de la Wehrmacht, pero introduciendo una variante: su hazaña de destruir 5 tanques rusos se quedaba corta ante la proeza de otro tanquista, que en un acto de valor sin igual, solo, al mando de otro tanque, había destruido nada menos que 11 tanques soviéticos. Para añadir más gloria al acto, dicho tanquista era un muchacho de tan solo 16 años que pertenecía a las Juventudes Hitlerianas. Había nacido Günther Nowak.
El Gauleiter quedó impresionado ante el hecho de que un joven como Nowak lograra destruir tantos blindados enemigos y procedió de inmediato a elaborar un informe para poner al tanto a sus superiores, ansiosos de recibir buenas noticias, sobre lo ocurrido. El comandante Sachs, por su parte, había conseguido su propósito, el desviar la atención y salir ileso de la situación, aunque no tardaría en arrepentirse. El informe sobre Nowak llegó nada menos que a manos de Martín Bormann44, quien en cuanto lo leyó, cursó las debidas instrucciones para que se encontrara a Günther Nowak y se le llevara de inmediato a Berlín. Bormann pasó el informe a Hitler y este a su vez ordenó que se hicieran copias y se llevaran a todos los frentes de batalla como muestra de que el pueblo alemán era invencible y que el enemigo podía ser destruido con esfuerzo, valor y sacrificio. La Propaganda nazi comenzó entonces a sacar provecho de la hazaña del muchacho de 16 años y la historia circuló por todas partes. ¿Pero, donde estaba el héroe, donde se encontraba Günther Nowak?
Aquí de nuevo tenemos que volver a especular, pues las fuentes son escasas al respecto y algunas difieren entre si. La cuestión es que se intentó localizar a Nowak al que, lógicamente, no se encontró. El comandante Sachs, por su parte, había sido premiado en febrero de 1945 con la Cruz de Oro Alemana por su “hazaña” y cuando se le interrogó sobre el paradero de Nowak no se supo que contestó. Hay varias hipótesis sobre la historia que contó Sachs, siendo la más fiable que Nowak posiblemente estuviera en el Frente del Este combatiendo en otro Volkssturm, ya que durante la confusión de la retirada el batallón se desperdigó y sus miembros se fueron agrupando en otras Divisiones y Volkssturms. Debido al caos que sufría Alemania por la guerra, siendo desbordados en todos los frentes, encontrar a un soldado era bastante difícil, pero se impuso como meta encontrar a Nowak para premiarlo con la Cruz de Caballero de la Cruz de Hierro en reconocimiento a su extraordinario valor y hazaña conseguida.
Esto supone otro punto de inflexión en la increíble historia, pues como los lectores de esta obra saben, para conceder a un soldado la Cruz de Caballero previamente dicho soldado tendría que haber sido distinguido con la Cruz de Hierro de Segunda y Primera Clase. Otra vez nos encontramos en la tesitura de tener que especular acerca del porque premiar con la Cruz de Caballero a Nowak. ¿Quiso el régimen nazi premiar la hazaña de Nowak con la Cruz de Caballero creando una excepción a la regla sobre la entrega de las Cruces; o al igual que pasó con otros soldados, se quiso premiar a Nowak en un mismo día con las Cruces de Hierro y a continuación con la Cruz de Caballero? ¿O quizás Sachs, cuando contara su historia, ya dijera que Nowak era un recipiente de la Cruz de Hierro de Segunda y Primera Clase? La cuestión es que Bormann tomó como meta personal encontrar a Günther Nowak y dar cara al héroe que tanto patriotismo levantaba entre el pueblo alemán y sobre todo en el partido nazi. A instancias de Hitler, que quería premiar en persona al joven héroe, incluso se llegaron a realizar bocetos aproximativos sobre como sería Nowak en persona al no poder encontrar ninguna fotografía suya o tan siquiera un pequeño informe. Por supuesto, dichos bocetos mostraban a un Nowak excesivamente cercano a los parámetros nazis sobre como debía ser un joven alemán, valiente y patriota. Pero a pesar de los esfuerzos del Departamento de Propaganda Nazi e incluso a las investigaciones de la GESTAPO, Nowak no aparecía.
Tras la catástrofe de todos los frentes, el asedio de Berlín por los rusos y en mayo la finalización de la 2ª Guerra Mundial, la asombrosa historia de Nowak llegaría a su fin. Aunque todavía queden cabos sueltos por atar, la conclusión es que Hitler, así como Bormann y otros muchos nazis llegaron a creer en la existencia de Nowak. Un Standartenführer de un Gauleiter de nombre Vogel, en 1945, poco antes de que se terminara el conflicto, redactó un informe un poco confuso donde hizo constar que tras un interrogatorio exhaustivo a un oficial acerca del paradero de Günther Nowak, se llegó a la conclusión de que dicho joven soldado no existía, por tanto, la concesión de la Cruz de Caballero con sus insignias no podía ser efectuada. ¿Era, quizás, Sachs, ese oficial nervioso al que se interrogó? ¿Y qué fue del comandante Sachs?  No se sabe. Si realmente fue Sachs el oficial interrogado, sería fusilado sumariamente en el momento por su deserción y la invención de Nowak. O tal vez Sachs lograra sobrevivir a la guerra y retomar su vida civil sin problemas.

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martes, 7 de enero de 2014

Critica I: ¿Amor a la nación y a la Democracia?

Saludos amigos,

     Hoy estaba paseando por Versailles, y volví a encontrarme con ese bello monumento dedicado a los caidos en la Primera y Segunda Guerra Mundial. Hice un par de fotografías, a pesar de pasar siempre por allí, y me dí cuenta que en Francia aman a su país, a su ejército y a su Historia con mayúsculas. Se siente orgullosos de su nación y de sus hechos de armas del pasado, recordando a sus caídos en multitud de eventos y edificios públicos, y de hecho muchas casas lucen orgullosas, curiosamente, los colores de su bandera muticolor al viento.

       
Monumento a los Caidos de la Primera y Segunda Guerra Mundial de Versailles.

     En ese momento mi mente me trasladó a mi patria lejana en la que ya no resido desde hace dos años. ¿Por qué ahora es imposible llevar una bandera en tu prenda de ropa sin que te llamen "facha" y te arriesgues a una paliza si estas andando por la capital de tu país? ¿Por qué sentirse orgulloso de tu ejército y de su Historia es cosa de "derechas" y de "fachas"? 

      Desafortunadamente esa es la realidad española, una realidad que muchos de vosotros os ha tocado vivir, bien de una forma o de otra.  Mientras que en Francia, una Francia Republicana, orgullosa de su pasado, nosotros menospreciamos a todos los que esgrimieron las armas defendiendo unas ideas u otras. Bien es cierto que tuvimos una cruenta guerra civil y el peso del franquismo, a pesar de haber pasado ya tantos años como los que tengo desde la muerte del Dictador sigue pesando.  ¿Por qué?

     A las castas políticas les interesa que exista ese odio, odio avivado por los partidos nacionalistas de un signo u otro. "Estar orgulloso de España" es malo, nos recuerda al Franquismo. Fin de la discursión. No hay más que debatir con esa gente, eres facha, "franquista", "de derechas" o cualquier término que queráis utilizar. Me parece indignante que un catalán no pueda decir ahora que "ama a su país y a Barcelona" y si lo hace se convierta en un paria social. En una época en la que todos somos europeos, parece que hay gente que no le interesa... obviamente, no les interesa para seguir al mando del cotarro que tienen montado para seguir robando y viviendo a costa del contribuyente todo lo que quieran.

     Quizás dentro de muchos años la gente pueda decir eso de: "Amo a mi país" sin que peligre su integridad personal en ese país de pandereta llamado España.

P.D.: El autor de este blog no es de ningún signo político, no después de comprobar que todos los políticos de todos los partidos son exactamente iguales, unos ladrones.

lunes, 6 de enero de 2014

Héroes Olvidados XVII: William Overstreet Jr., el que atravesó la Torre Eiffel

La mítica acción del as William Overstreet Jr.
     Saludos amigos,

 La ilustración que podéis ver más arriba (propiedad intelectual de Len Krenzler de Canadá) es una imagén que se ha vuelto muy famosa en internet, tanto en los foros de Historia Militar como en las diferentes redes sociales. Se puede ver como un caza alemán pasa por debajo de la famosa Torre Eiffel mientras un caza americano P-51C continúa disparando al caza alemán Bf 109.

 Pues bien, ese hecho que refleja el bello trabajo del artista canadiense es un hecho histórico, y su protagonista, William Overstreet Jr. murió el 3 de enero de 2014. Las bajas temperaturas y el invierno suelen pasar factura en los veteranos de guerra, de hecho, recordemos que el año pasado por estas mismas fechas moría también por causas naturales Richard D. Winters, uno de los famosos protagonistas de la serie "Band of Brothers". 

Fotografía de famoso as

     Natural de Clifton Forge, Virginia, Bill Overstreet nació el 10 de abril de 1921. En el día del ataque japonés a Pearl Harbor , Bill estaba trabajando como ingeniero de estadística para la empresa Columbia Ingeniería y asistía a clase en el Morris Harvey College (ahora la Universidad de Charleston) en Charleston, en Carolina del Sur. Deseaba ser piloto de caza,  y tras una larga espera  desde  febrero de 1942 fue enviado a Santa Ana, California, para dar sus primeros pasos como futuro piloto y después de varios meses de prácticas fue enviado a la Academia Aeronáutica Rankin en Tulare, California, para continuar con su entrenamiento.
Tex Rankin, el fundador de la escuela de Rankin y el instructor jefe era un piloto acrobático campeón de varias competiciones. De acuerdo con la visión de Rankin, la escuela empleó a algunos métodos inusuales para entrenar  aviadores expertos.  En la Academia era habitual poner en peligro real la vida de los pilotos, como apagando los motores en vuelo, poner el avión en tonel invertido, etcétera… de esa forma se entrenaba a los pilotos ante lo inesperado y a mantener la cabeza fría en situaciones de vida o muerte.
Su siguiente fase en la formación de Overstreet fue el entrenamiento de vuelo básico en Lemoore , California, donde voló con un Vultee BT- 13 Valiant , un avión más rápido y más pesado que los biplanos utilizados en la fase inicial de la formación. Su tercera fase de adiestramiento se realizó en la base  Lucas Field, en Arizona. Pilotó un North American T - 6 Texans y posteriormente un Curtiss P- 40 Warhawk . Aunque en un principio iba a ser un piloto de bombarderos supo convencer a sus mandos para que no fuera así.

Después de conseguir sus alas, Overstreet fue asignado a la base de Hamilton Field, en California y posteriormente trasladado al grupo de Caza 357º, que formaba parte del 363º Escuadrón. Allí formo un grupo “de jóvenes alocados” con otros tres compañeros pilotos, siendo uno de ellos RICHARD IRADICK BONG, uno de los mejores ases de la guerra en el Pacífico y del que ya hablamos en este BLOG. Obviamente ningún medio de comunicación (al no estar especializados en la Segunda Guerra Mundial) ha recogido este interesantísimo dato, que yo obviamente si conocía. 

Con su grupo también le gustaba hacer pasadas por la torre de Control, aterrizar los cuatro a la vez en la pista o volar por debajo del Golden Gate, lo que les costaría varias regañinas (ver biografía de RICHARD IRA DICK BONG para más información), y el grupo de cuatro amigos fue disuelto dado que cada uno fue enviado a diferentes unidades.

Sobrevivió a un terrible accidente el 28 de junio de 19143 durante un entrenamiento con un Bell P-39 Aircobra cuando su avión entró en barrena. Consiguió salir en el último momento de su avión y su paracaídas le salvó estando a escasos metros del suelo. Dicen que posiblemente fue el primer piloto y uno de los pocos que sobrevivió a este tipo de accidentes. Hay que destacar que resulto completamente ileso.
Enviado a Inglaterra pasó a formar parte de la Novena Fuerza Aérea, donde se le asignó un P-51 con el que volaría por primera vez el 30 de enero de 1944.


Bill llamaría a su avión “Berlin Express” y ese sería el nombre que todos sus aviones tendrían también posteriormente.  Su primera misión tendría lugar sobre los cielos de Alemania el 6 de marzo de 1944. El objetivo era cubrir la retirada de bombarderos americanos que atacaban suelo alemán, siendo la escolta con cazas de más duración de la Historia de la aviación realizada hasta ese momento. Allí tuvo lugar una de las batallas aéreas más impresionantes de la 2ª Guerra Mundial, en la que los 33 cazas americanos se enfrentaron a más de 100-150 cazas (las cifras varían según las fuentes) alemanes. La agilidad, astucia y entrenamiento de los americanos fue sometido al más duro examen aquel día.  El resultado: ningún bombardero se perdió y los americanos a pesar de volar en ocasiones en una proporción de 6 a 1 en los cielos fueron destruidos unos 20 cazas enemigos.

Fotografía del avión de Bill. Pueden apreciarse dos derribos y al menos 20 misiones de combate.


En otra ocasión quedaría inconsciente y su avión cayó a 20.000 pies de altura por falta de oxigeno (una ráfaga enemigo estropeó el conducto de ventilación que le proporcionaba aíre). Despertó más tarde y logró aterrizar su avión de forma milagrosa estando inconsciente durante 90 minutos... ¡toda una aventura!

Más tarde aterribaza su avión completamente a ciegas tras quedar cegado en combate a causa de la presión (sus ojos se hincharon demasiado) gracias a las instrucciones de la torre de control y de otro compañero a través de la radio.

La acción más memorable de Bill tendría lugar en la primavera de 1944. Si avión P-51C "Berlín Express" estaba cerca de París durante una misión. Había seguido a ese caza Bf 109 que escoltaba a varios bombarderos. El caza alemán se separó del grupo y juntos estuvieron envueltos una "pelea de perros" durante varios minutos. Finalmente el piloto alemán puso rumbo a París para tratar de quitarse de encima al piloto americano. Quizás las piezas antiaéreas alemanas en la capital francesa pudieran disuadir al piloto americano. Bill consiguió alcanzar el motor del caza enemigo antes de llegar a París. Ya una vez sobre los cielos de la ciudad de las luces las piezas antiaéreas comenzaron a disparar, pero el piloto americano no se amilanó y continuó persiguiendo al caza alemán. En un intento desesperado, el alemán realizó una maniobra sorprendente y pasó volando por debajo de la Torre Eiffel, y Bill, sin inmutarse siguió detrás él y continuando disparando. Pocos tiempo después el avión alemán se estrellaba presa del fuego del P-51C y Bill giró su avión y siguió el curso del río Senna a baja altura para escapar del fuego antiaéreo enemigo.

Participó en muchas otras misiones, algunas de ellas de alto secreto, llegando a convertirse en todo un as de la aviación de la Segunda Guerra Mundial. Aunque sus cifras de derribos no fueron nada escandalosas es cierto que nunca le faltó coraje y valor.

De vuelta en Estados Unidos trabajó como contable y Gerente de varias empresas de aviación hasta que trabajo como contable en un puesto público, retirándose en 1984. Como ya sabemos, murió de causas naturales hace tan solo un par de días.

Recibió varias condecoraciones, aunque quizás la más importante fue la entregada en 2009 por el gobierno francés, cuando se le hizo entrega de la Legión de Honor 65 años después de su famosa acción en los cielos de París. ¿Un reconociento tardío? Sin lugar a dudas. Un héroe olvidado.

Tal y como reza uno de los comentarios realizado por un ciudadano anónimo en la página web del Daily Mail:

 <Espero que ahora esté tomándose una cerveza con el piloto alemán que derribó>.

Links relacionados:

- BIOGRAFÍA DEL AS DE LA AVIACIÓN IRA BONG, MEDALLA DE HONOR.
- HÉROES OLVIDADOS VIII. CEMENTERIO NORTEAMERICANO.
- HÉROES OLVIDADOS VII. ANNA RODERICK Y SU GENERACIÓN.

domingo, 5 de enero de 2014

Douglas Haig: ¿Un burro liderando las fuerzas británicas en la Primera Guerra Mundial?

- Una bella vista de la Universidad de Oxford en estas fechas tan señaladas -


Saludos amigos,

      Como algunos de ustedes ya sabrán soy un orgulloso alumno de la Universidad de Oxford. Uno de los cursos que recientemente finalicé fue uno muy extenso y muy interesante sobre la Primera Guerra Mundial en la que puedo decir que ahora sí soy un experto (y en los próximos meses podréis disfrutar de varios libros dedicados únicamente a ese importante periodo).

      Realizé varios trabajos y pequeños ensayos durante las más de doce semanas de duración de curso, por lo que hoy subiré a mi blog uno de los trabajos, para mí, más importante de todos y en el que he obtenido una excelente calificación, debo decir. 

      Aunque el trabajo original lo escribí en inglés, he decidido publicarlo en español, así como las anotaciones realizadas por mi tutor personal, un excelente historiador al que envió desde aquí un caluroso y afectuoso saludo, el Doctor Carl Wade.

      Como ya he dicho, el trabajo original estaba en inglés, por lo que lo he resumido y sintetizado un poco dado que no era plan de traducir más de 3.000 palabras solamente para una entrada del blog, y también para evitar que otros alumnos puedan utilizarlo como "copia" para sus trabajos, dado que en la Universidad de Oxford se tiene como máxima el evitar que los alumnos utilicen estas prácticas.

     El trabajo trata sobre Douglas Haig, el mariscal británico responsable de las fuerzas expedicionarias británicas durante la Primera Guerra Mundial. Aquí tienes un enlace a Wikipedia sobre su vida si nunca habías oído hablar sobre él.  El mariscal Haig fue una figura muy, muy criticada durante la Primera Guerra Mundial y los 30-40 años posteriores al final de la Gran Guerra por parte de los historiadores por las terribles bajas sufridas por las fuerzas británicas. Se acuñó el término "El carnicero Haig" y una frase británica muy popular en torno al ejército expedicionario británico (BEF en inglés) que era: "Leones comandados por burros". ¿Fue realmente cierto que Haig fue un "burro liderando leones"? ¿Fue un terrible carnicero enviando a sus hombres a mantanzas sistemáticas en la guerra sin tener en cuenta las bajas?

Nota: En los lugares donde te encuentres el símbolo [...] significa que se ha removido un gran fragmento de texto para evitar el plagio del trabajo por parte de otros alumnos.

Sir Douglas Haig


Este trabajo ha sido escrito  y es enteramente obra de
José A. Márquez Periano ©.

El mariscal de campo Douglas Haigh fue un hombre de su tiempo . Él era un militar profesional desde 1884 cuando comenzó su entrenamiento como oficiale . Así pues , ¿era un " burro que comandó a los leones "? Para entender este punto, primero tenemos que pensar en la situación política y militar en 1914, antes del estallido de la guerra en Europa para comprender los factores preliminares por lo que podremos entender los eventos que sucedieron durante el conflicto.

La situación política en Europa era peligrosa en el año 1914 y todo se resolvió con una guerra. Con muchas tensiones entre los países, cada uno trató de encontrar aliados para proteger sus intereses en Europa . Alemania estaba tratando de encontrar su lugar bajo el Sol , mientras que Austria -Hungría tuvo muchos problemas en Europa con los nacionalismos , sobre todo con Serbia. Austria -Hungría tuvo algunos problemas internos y algunos políticos y militares a través de una nueva guerra contra Serbia podía ayudar a resolver sus problemas internos. Al mismo tiempo , Francia, que fue derrotada en la guerra Franco - Prusiana , estaba buscando venganza contra Alemania después de perder Alsacia -Lorena contra Alemania. Al mismo tiempo, Rusia estaba tratando de proteger a los "pueblos eslavos" y tenía un acuerdo de protección con Serbia. También tenían sus ambiciones establecidas  en Europa , especialmente en los Balcanes. Por esta razón  […]  Rusia y Francia firmaron un pacto y se convirtieron en la Entente . Alemania , rodeada de enemigos , firmó un pacto también con el Imperio Austro -Húngaro ,creando así las llamadas potencias centrales .

En medio de estas tensiones Bretaña no elegió una facción , pero al mismo tiempo la tuvo tensiones con Alemania.  […]

Al mismo tiempo , Gran Bretaña sería tratar de mantener el equilibrio de poder en el viejo continente para la estabilidad en Europa, pero la razón que obligó a Gran Bretaña a entrar en la guerra en el lado de la Entente cuando  Alemania invadió Bélgica […].

¿Haig y Gran Bretaña estaban listos para la nueva guerra que se encontrarían en el año 1914 ? La respuesta es no , y el papel de Haig en la guerra para evitar la enorme cantidad de muertes en el campo de batalla fue inútil. Las nuevas reglas de la pilló a todos altos oficiales y Haig por sorpresa.

La idea general en Europa , fue que la guerra iba a ser muy corta, y que en pocos meses todo habría terminado .

<Los Expectativas de la mayoría de los soldados y los políticos europeos 
por igual era que la guerra habría terminado en navidad.> [...].

Esta ceguera sobre los cambios en la guerra es una de las principales razones por las que nos ayudan a entender por qué los políticos y los ejércitos no estaban preparados para la "guerra moderna" . Otro punto de vista interesante que los países no comprendieron fue la gran magnitud de ejércitos . Los diferentes países tienen un gran número de soldados en sus ejércitos gracias a la conscripción y a la movilización universal . […]

Otro punto interesante es el llamado "espíritu ofensivo " que era común en muchos ejércitos europeos. Cargar contra el enemigo era honorable y este espíritu fue importante en el ejército británico , incluso antes del estallido de la Gran Guerra :

<De hecho , el "espíritu ofensivo " era común a todos los ejércitos europeos . 
Más aún , el uso de la bayoneta , sable y lanza implícita en su seno idealmente
 complementada ideales militares tradicionales del honor y la gloria. >

Por esta razón, es normal durante la Gran Guerra para poder ver los grandes soldados armados con bayonetas cargando contra las ametralladoras y trincheras , y por esta razón es fácil de entender el gran número de bajas en el comienzo de la guerra.

El mundo no estaba preparado para una guerra moderna en 1914. Incluso los ejércitos , los altos funcionarios y los políticos no estaban preparados para una "guerra total ", ya que nunca había sucedido ... hasta 1914. […]

Era imposible  prevenir este grandes pérdidas en las primeros años de la guerra , incluso para Haig . Él no era un " burro " o un funcionario inepto, las circunstancias sólo le obligaron a asumir el gran número de muertes en las batallas de la Gran Guerra.

Muchos factores fueron los responsables de estas muertes. […]

El ejército que Haig comandó en 1914 era completamente diferente que el ejército británico en 1918. Los soldados británicos no tenían ninguna experiencia en combate y el ejército británico era muy pequeño en comparación con otros ejércitos de Europa en este año . […]

El ejército británico comenzó una "curva de aprendizaje ", y comenzó a luchar mejor y entender el nuevo tipo de guerra que se llevaba a cabo en suelo europeo […]

Es probablemente esta razón por Haig siempre fue recordado como " El Carnicero del Somme " , pero cada ejército tiene que ser dirigido por un General, incluso en la guerra más sangrienta y en la hora más oscura de una nación.